En la última década se produjo la misma cantidad de plástico que en 100 años

Las tecnologías biodegradables podrían ser una alternativa. Un nuevo libro que se publica en abril en EE.UU. habla de nuestra relación de amor y odio con este omnipresente material. En Chile se recicla sólo 8% de los envases que se producen con él.;El Mercurio, 27 de febrero 2011.


Reloj despertador, lentes, cepillo de dientes, interruptor de la luz, manilla del refrigerador, bolsa de comida congelada, envase de yogur, botella de bebida, envoltura de la caja del té, termo, computador, celular, asiento del metro, tarro de basura. Todos estos objetos de nuestra vida diaria comparten una característica común: están hechos total o parcialmente de plástico, un material alabado y condenado.

La palabra plástico se refiere por extensión a todo tipo de material artificial, pero engloba a miles de materiales o polímeros sintéticos, producidos por la industria petroquímica.

Amor tóxico

Aunque quisiéramos prescindir de ellos, sería difícil. En los últimos 10 años se ha producido la misma cantidad de plástico en el planeta que en los cien años pasados, revela la periodista científica estadounidense Susan Freinkel en su libro "Plastic, a toxic love story", editado por Houghton Mifflin Harcourt, que debuta en abril en EE.UU.

"El plástico refleja lo mejor y peor de la humanidad. Estos maravillosos materiales fueron creados para darnos una libertad sin precedentes y el poder de cambiar el mundo según nuestros deseos. Pero, como ocurre a menudo, estos materiales son empleados en formas menos gloriosas, por ejemplo para crear objetos desechables de un solo uso como bolsas o vasos y que permanecen en el medio ambiente por décadas", afirmó Freinkel a "El Mercurio".

Cuenta que había escuchado tanto hablar pestes de estos materiales, que decidió mantenerse apartada de todo objeto de plástico por un día completo. "El absurdo de mi experimento quedó en claro cuando, 10 segundos después de que me levanté, caminé al cuarto de baño y me di cuenta de que la tapa del inodoro era de ese material".

Como alternativa pasó el día escribiendo en un cuaderno todos los objetos de plástico con los que tenía contacto, parte de los cuales aparecen en el encabezado de esta nota. "Quedé sorprendida de ver hasta qué magnitud nuestra vida moderna depende del plástico, pero no sabíamos nada de su origen. Descubrí que podía ser un tema atractivo para un libro", dice.

El plástico comenzó a emplearse masivamente durante la Segunda Guerra Mundial y en los años 50, cuando alcanzó su mayor auge, todavía no se conocían sus efectos negativos. Pero pronto, estudios científicos alertaron que, por ejemplo, el PVC se fabricaba con un gas carcinógeno o que el bisfenol A, ingrediente de las mamaderas plásticas, podía tener efectos adversos en el desarrollo de los niños.

Está también el problema de la contaminación. En 1997 se descubrió en medio del Pacífico una monumental mancha de basura, acumulación constituida mayormente por plástico, que tenía un tamaño superior al de Perú.

Esperanza verde

Los científicos han revelado que el mayor problema de estos desechos es que -por efecto del sol- se desintegran en pedazos cada vez más pequeños, hasta que son comidos por los animales marinos. Es decir, entran en la cadena alimenticia, con impredecibles consecuencias.

Por eso la esperanza está puesta en los bioplásticos, desarrollados a partir de la soya, la caña de azúcar o la remolacha. Frainkel admite en el libro que el llamado "plástico verde" hoy sólo representa menos del 1% de la producción mundial de plástico, pero ésta aumenta a una tasa de 8 a 10 por ciento anual, incluyendo a países como Chile (ver recuadro).  
 
 
377.809 toneladas fue la producción nacional de envases de plástico en 2009, según el Ministerio de Medio Ambiente. Sólo se recicla el 8%.
250.000.000 es el promedio de bolsas plásticas consumidas en Chile cada mes. El 90% acaba en vertederos.
90% de las 6,4 toneladas de basura arrojada al mar en Chile es plástico

De vuelta a la tierra

Augusto Cubillos es un convencido de que el futuro está en los plásticos que se pueden compostar. Luego de asistir a diversas conferencias sobre el tema creó en 2008 la empresa Biologística, junto a su socio Rodrigo Alfaro, para representar a los proveedores más grandes de bioplásticos, NatureWorks y Novamont. "Traemos las resinas a Chile, vamos a las grandes compañías y les contamos cómo estos plásticos de origen renovable y compostable en 180 días se convierten en tierra de hoja". La materia prima para la resina que fabrican -ingeo- es el almidón que obtienen a partir de los residuos orgánicos del maíz. Producir un kilo de poliuretano (PET), uno de los plásticos más comunes significa liberar 3,4 kilos de CO {-2} a la atmósfera, mientras que un kilo de ingeo sólo representa 1,3 kilos de emisión, destaca.

 

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