Energía, crítica a la ENE

Columna de opinión de Pedro Serrano, Presidente de Fundación Terram, publicada en portal chasquis.cl el 06 de marzo 2012. Vea portal AQUÍ.


En el ámbito de la ingeniería “ene”, coloquialmente, significa “mucho”. Sin embargo, la nueva Estrategia Nacional Energética presentada a fines de febrero por el presidente de la República, muestra muy poco de lo concreto. En las últimas decenas de años, se ha cuestionado que la energía en Chile no ha tenido una estrategia coherente de futuro, con leyes, proyectos y una visión país a largo plazo. Lo presentado recién por el Ejecutivo, en Central Chacayes de Pacific Hidro (Sexta Región), ha dejado el panorama mucho peor, nos ejemplifica que Chile sigue sin una estrategia energética coherente a largo plazo, no hay leyes, planes, programas, proyectos, reglamentos, etc., sólo anuncios añejos.

El principal error del documento es que confunde “Energía en Chile” con “Energía Eléctrica”. Esta última es un energético secundario, que de acuerdo con los datos de la Comisión Nacional de Energía (CNE, 2008), es un 22% del sector minero industrial, un 20% del comercial público residencial y sólo un 0,03% del sector transporte. La electricidad no es para nada el energético más importante de Chile, hablamos más bien de un negocio muy bueno y muy mal regulado que está en manos privadas ya que tenemos una de las electricidades más caras de América.

Por otra parte, considerando la media de todos los hogares chilenos, la humilde leña llega a ser el 59% de la energía que consumimos en el Sector Comercial-Público-Residencial, un dato que no aparece ni en los bordes de la ENE, tampoco en la prensa y que tiene una importancia socio ambiental enorme.

La electricidad no es “la energía en Chile”; la electricidad es un negocio muy bueno y muy mal regulado que está en manos privadas en un “súper libre mercado”, o “gane plata como quiera”. Tenemos una de las electricidades más caras de América. Pero, el que sea un portentoso negocio empresarial y privado, no significa que confundamos, este insumo secundario con “la energía de Chile”.

Redundando majaderamente, en este humilde texto se advierte, con respeto y cariño, a la prensa y al sector político opinante, que cuando hay una crisis eléctrica no necesariamente hay una crisis energética del país.

Energía en Chile, en orden de peso aproximado: 44% petróleo (que no tenemos); leña y otros, 23% (que mal que mal es nacional); carbón mineral 17% y en alza( estamos carbonizando la matriz); gas natural 9,8%; e hidroelectricidad, por favor anótese esto: 8%. Porcentajes oficiales de los últimos años.

En el lanzamiento de ENE se escuchó algo como “Hidrolizar Chile” tácitamente con fines eléctricos. Si leyeron bien lo anterior, encontraran una serie de errores y más bien ENE parece una afirmación de gobierno sobre proyectos como hidroaysén. Fantástico por otro lado sería tener una estrategia nacional de aguas, pero no es este el caso.

Hay también en la ENE voladores de luces sin determinar, como la famosa “carretera eléctrica”, que aparece sin plan, plazos, ni leyes que se puedan leer; agregado a esto 100 medidas no especificadas, que en las “próximas semanas y meses” se irán anunciando.

De las energías renovables nacionales no convencionales, ERNC (geotermia, solar, eólica, mini hidro, dendro), en ENE no se agrega absolutamente nada nuevo. Lo interesante es que las ERNC son a largo plazo, la solución a nuestra fea dependencia energética contaminante y no controlada con proveedores internacionales.

Mientras no se actúe con visión país en el tema renovable, la siniestra amenaza de lo nuclear seguirá pendiente. Ahora que lo nuclear se derrumbó en el mundo, el lobby nuclear de segunda mano en Chile pesa sobre el mundo político sin distinciones.

Por supuesto, se menciona en la ENE la eficiencia energética, sin decir qué, cuándo y cómo. Ser eficiente es nuestra “fuente” de energía local más importante y lo estamos diciendo hace 30 años. El problema está en que ser eficiente en energía eléctrica, por dar un ejemplo en particular, es bajar las ganancias exultantes de los grupos económicos dominantes en el privado sector eléctrico chileno. También, sin comentarios…

Por otro lado, estudios nacionales serios indican que las pequeñas medianas y micro “centralitas” hidroeléctricas pueden superar la producción de los megaproyectos hidroeléctricos. Pero eso no es negocio para los grandes, es libertad y diversidad para los chicos, pero eso es otro gobierno. Por ahora, la propuesta suena como mega embalsar Chile, otro error garrafal.

Larga la queja, pero debe entenderse que, tras tantos años mostrando al país que se requiere una estrategia seria, ordenada y concreta para el futuro energético de Chile, aparece un documento como éste, con errores conceptuales profundos, que no dice nada nuevo, sin medidas, sin leyes, sin tiempo, sin precisiones, apoyando sólo a grupos de poder económico, las eléctricas, y sin tomar en cuenta las verdadera energías de Chile y los trabajos científicos e ingenieriles en el tema, que se han hecho y presentado seriamente a las autoridades de la República.

Así la cosa, confieso que me da miedo.

 

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