Las opciones técnicas y económicas para “viabilizar” el proyecto HidroAysén

Cambios al diseño de las centrales y al modelo de la línea, junto a una fórmula para compartir sus beneficios.Varias veces durante la campaña se escuchó decir a Michelle Bachelet que “así como está HidroAysén no es viable”. Sin embargo, asesores de la abanderada de la Nueva Mayoría explicaron que el tenor de este planteamiento aclara que el gobierno de Bachelet no tiene la intención de descartar esta iniciativa a priori. Diario Financiero, 16 de diciembre 2013.


Antes de decidir respecto del proyecto de Endesa y Colbún en particular, o en general del aprovechamiento del potencial hidroeléctrico de la zona sur del país, será necesario levantar una serie de datos, unos directamente relacionados con este proyecto hidroeléctrico, y otros de mayor alcance.

En lo que respecta a HidroAysén serían varios los aspectos que podrían ser objeto de negociación. Primero están los factores técnicos. Públicamente, cuando se conocieron los primeros detalles del programa de gobierno de la presidenta electa, circuló una visión crítica respecto del diseño de las centrales y su modelo de operación en lo que relativo a bruscas fluctuaciones de caudales durante un mismo día, lo que tendría impactos ambientales. En este sentido, el ex ministro Eduardo Bitran, que estuvo a cargo de los temas de energía durante la campaña, ha planteado que ello podría mejorar al limitar el margen de operación de las centrales, lo que supondría un costo económico.

Por otra parte, lo que también podría ser objeto de negociación es la forma en que HidroAysén puede compartir sus beneficios económicos. Las fórmulas planteadas en este caso van desde que los organismos antimonopolios exijan o la propia empresa decida comprometer parte de su producción para abastecer a clientes regulados de las distribuidoras (entre ellos los residenciales) a un precio que esté en relación con el costo de desarrollo de largo plazo, que equivale a unidades a carbón más eficientes, o bien que sea más parecido al costo de operar con agua, que es menor.

A lo anterior, se suma la opción de abrir la línea de transmisión del complejo, a fin de poder transportar unos 6.000 MW, lo que permitiría reducir el cargo asociado a este traslado.

En el caso de los factores de mayor alcance, se ha planteado que HidroAysén también tendría que considerar el resultado que tenga la evaluación ambiental estratégica que el próximo gobierno espera iniciar una vez que comience su mandato y que tomaría un año. Este trabajo busca evaluar y clasificar las cuencas desde el Biobío al sur y determinar su potencial hidroeléctrico y de otro tipo, al mismo tiempo determinar el costo (económico y de mayores o menores emisiones de gases) asociado a explotar o no esos recursos. Todo esto será plasmado en un estudio de impacto ambiental estratégico, que será requisito previo antes de cualquier pronunciamiento no sólo en torno a HidroAysén, sino que para todos los proyectos de generación en dicha zona.

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