Japón no descarta seguir con la caza de ballenas en el Antártico

Tokio siempre ha asegurado que su programa de caza perseguía, entre otros fines, un control permanente del ecosistema. El Dia 02 abril 2014.


El Gobierno de Japón dijo ayer que estudia cuidadosamente” el fallo de la Corte de justicia Internacional (CID que le obliga a suspender su programa de caza de ballenas en el Mar Antártico y, aunque acata la decisión, dejó la puerta abierta a futuros programas.

“las ballenas son una importante fuente de alimentación, como cualquier otra especie marina. Japón mantiene su posición para continuar usando las de una manera sostenible y con fines científicos”, aseguró el ministro de Pesca Japonés Yoshimasa Hayashi.

El ministro apuntó, además, que el Gobierno estudiará “de manera cuidadosa el fallo y pronto decidirá cómo responder a la prohibición del CIJ. Japón ha mantenido hasta ahora dos programas de captura de ballenas con fines científicos en el océano Antártico y el Pacífico Norte, además de la pesca comercial de especies más pequeñas de cetáceos, incluidos defines, en sus costas.

De este modo, Hayashi no descartó ayer la posibilidad de que Japón proponga un nuevo programa científico, cuyas características difieran de las actuales, para pescaren la Antártida.

En 2005 estableció un objetivo anual de 935 piezas y los balleneros capturaron un total de 853ese arlo y 679 en 2008.

Sin embargo, sus capturas anuales se desplomaron hasta 103 en 2012 debido, según el Gobierno japonés, a las actividades de los grupos ecologistas contrarios a la caza de esta especie.

Toldo siempre ha asegurado que su programa de caza de ballenas en la Antártida perseguía, entre otros fines, un control permanente del ecosistema y de la población de esas cetáceos, foque le permitió llevara cabo esta práctica con el permiso de la comisión ballenera.

Sin embargo, sus argumentos siempre causaron el escepticismo de muchas asociaciones y países, como Austral la, que demandó a Japón ante la CIJ en mayo de 2010, ya que sostenía que las capturas perseguían fines comerciales.

El fallo aseguraba que la Japón no había sido capaz de justificar los fines científicos de su programa de caza y acusó al país asiático de violar la Convención Internacional para la Reglamentación de la Caza de Ballena, firmada en 1946 para promover la conservación de estos mamíferos.

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