Nuevos planes de descontaminación: Restricción a catalíticos y uso de leña en el debate

Entre los proyectos estrella de la cartera de Medio Ambiente destacan nuevas iniciativas para mejorar la calidad del aire en Santiago y regiones. Fuente: La Segunda 02 de junio 2014.


Para ello ya están en marcha dos estudios técnicos orientados a establecer el inventario de emisiones de PM2,5 y PM10, de la Región Metropolitana, y definir medidas y sus posibles costos, en un plan maestro que podría entrar en vigencia a fines del próximo año.

El pasado miércoles 23 de abril y debido a las malas condiciones de ventilación, Santiago vivió su primera alerta ambiental. Sin embargo, ya no es la única ciudad del país con este problema porque desde hace ya un tiempo urbes como Rancagua, Chillán, Temuco y Coyhaique, entre otras, están sufriendo los estragos de tener que soportar altos índices de material particulado fino y grueso.

El fenómeno no es menor y amenaza la salud de un importante número de chilenos. Así quedó de manifiesto en el último Informe del Estado del Medio Ambiente, que estableció que en nuestro país 10 millones de personas están expuestas a una concentración promedio anual de material particulado (PM2,5) superior a la norma, situación que está en consideración del propio ministro del Medio Ambiente, Pablo Badenier, quien plantea que “queremos tener a toda esa población bajo planes de descontaminación operando”.

La problemática es tal, que la cartera de Medio Ambiente está embarcada en la revisión y actualización de los planes de descontaminación de las ciudades que ya cuentan con uno como una prioridad dentro de los 50 compromisos que la administración de Michelle Bachelet asumió para sus primeros 100 días.

En vista de ello, el gobierno avanza en la preparación de un Plan de Descontaminación por PM2,5 –el más dañino para la salud de las personas– para Santiago en paralelo al progreso de la declaratoria de zona saturada por material particulado fino.

En la práctica, actualmente el ministerio del Medio Ambiente trabaja en dos estudios: uno con el inventario de emisiones de la Región Metropolitana y otro para definir propuestas de medidas y sus costos. “Es un plan complejo”, reconoce el ministro Badenier, “porque el PM2,5 tiene distintas fuentes en la Región Metropolitana, a diferencia de las ciudades del sur, donde proviene mayoritariamente de la combustión de la leña”.

El secretario de Estado acota que en carpeta también hay nuevas medidas, además de mantener las del plan vigente por PM10, que deberá cumplirse, ya que está seguro de que se presentarán más episodios críticos por material particulado fino en relación a lo que hoy ocurre con el material particulado grueso.

¿Los plazos para que el nuevo plan de descontaminación vea la luz? Los que establece la normativa para estas materias: hay doce meses para realizar un anteproyecto, a lo que sigue una consulta pública de 60 días. Luego se analizan las eventuales observaciones y hay 120 días para establecer un proyecto definitivo. “Estimamos que debiera entrar en vigencia a fines de 2015”, asevera el ministro.
Peligros de la exposición continuada

Los planes de abordar con decisión las emisiones de PM2,5 han sido bien recibidos por los expertos ambientales, sobre todo porque este tipo de partículas en suspensión son 100% respirables y pueden provocar numerosas enfermedades respiratorias.

En esta línea, el doctor Cristóbal José Galbán-Malagón, investigador asociado del Centro de Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello, recuerda que las normas en Chile tienen límites de 50 ug m-3 para PM10 y de 20 ug m-3 para PM2,5, a pesar de lo cual siempre se superan, aun cuando existe una tendencia a la baja. De ahí que considera relevante que las nuevas propuestas de descontaminación contemplen tanto el material particulado grueso como fino, pues “existe evidencia científica de los efectos en la salud por exposición continuada a elevados niveles de PM10, lo que puede provocar efectos crónicos que no tienen que ser los mismos que por PM2,5”.

Entre esas consecuencias, el profesional subraya que la contaminación atmosférica a partir del material particulado, además de tener efectos a nivel cardiopulmonar, es considerada por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) como cancerígena del tipo I, IIA o IIB, dependiendo de la fuente generadora de partículas.

El especialista incluso observa que otras investigaciones científicas relacionan al material particulado con enfermedades neurológicas infantiles como el trastorno generalizado del desarrollo (TGD) o trastorno del espectro autista (TEA), por nombrar algunas. Por lo tanto, dice, “deberían considerarse las dos fracciones en su conjunto”, al tiempo que destaca como un gran avance que el gobierno “proponga restaurar el límite anual de PM10 que había derogado la administración anterior, medida que fue denunciada ante el tribunal ambiental por carente de base científica y técnica”.
Leña en el fondo de la discusión

Pero no sólo las partículas contaminantes están en el centro del análisis técnico. También lo está el uso de leña, sindicado como un gran contaminante de la Región Metropolitana en invierno y principal responsable de la mala calidad del aire en regiones del sur.

Rainer Schmitz, investigador del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, es enfático al señalar que un problema fundamental que el gobierno debe solucionar es la quema de leña, pero advierte que a pesar de ser un hecho evidente, su resolución debe conjugar tanto las componentes medioambientales como sociales, pues a su juicio la prohibición de quemar leña “no es defendible desde un punto de vista social”.

Diferente es lo que sucede en el norte, donde el problema tiene un origen más bien de carácter industrial, derivado del trabajo de las termoeléctricas y la minería, y de las fuentes locales, debido a las resuspensión de polvo en caminos urbanos u otras actividades en zonas urbanas. Para el experto, el desafío en este caso es cuantificar las responsabilidades de cada una de este tipo de fuentes a la calidad del aire, de modo de poder establecer medidas efectivas dentro de un plan de prevención de descontaminación ambiental (PPDA). “No es una tarea trivial”, asegura.
En estudio la restricción a catalíticos

Como se trata de una importante fuente de contaminantes, el transporte, en general, también está siendo analizado. En este punto, la autoridad medioambiental precisa que según los inventarios que se han realizado, el que más aporta en términos de PM2,5 es el transporte de carga que usa diésel. “Y ese sería uno de los énfasis del nuevo plan”, adelanta Badenier.

Al respecto, el investigador de la U. Andrés Bello recomienda no quitar la presión sobre el uso automóviles diésel, en vista de que sus emisiones son más elevadas que las de otros vehículos. Su análisis incluso va más allá, al plantear la necesidad de limitar la circulación de autos con un solo conductor en el centro de Santiago y de fomentar el uso de la bicicleta, aumentando los kilómetros de ciclovías y en rutas que tengan continuidad en los ejes principales de la ciudad.

La libre circulación del parque vehicular es otra variable que podría presentar novedades en la propuesta ministerial. En este sentido, una de las iniciativas que podría debutar es la restricción vehicular a catalíticos, una medida que el ministro Badenier reconoce que “no se descarta analizar”. Sin embargo, esto podría estar enfocado más bien en la antigüedad del parque, “restringiendo a lo mejor vehículos catalíticos que tengan, por ejemplo, 15 años”.

La justificación es que el paso del tiempo va causando un deterioro tanto del vehículo como del convertidor catalítico, cuyo fin es reducir las emisiones de gases.

Otra alternativa que se baraja en la cartera de Medio Ambiente es crear zonas de baja emisión, donde no puedan entrar determinados tipos de vehículos, como los de carga.

Lo que sí está descartado es una nueva clasificación de industrias contaminantes y de fuentes fijas. “Se mantendría la fiscalización en lo que hay. Las fuentes fijas en Santiago han reducido bastante sus emisiones, según el inventario”, señala el ministro, quien reconoce que actualmente se cuenta con una red de monitoreo de material particulado incrementada en la administradción pasada, lo que permite tener estaciones en la mayoría de las ciudades. “La información que éstas proveen permite avanzar en el desarrollo de los planes de descontaminación”, precisa Badenier.
Medidas todo el año

Un aspecto que el coordinador del Centro Meteorológico Ambiental de la Universidad de Santiago, doctor Patricio Pérez, considera que la autoridad debiera contemplar es prohibir el uso de leña para calefacción en zonas urbanas y controlarse en el campo, pero sobre todo plantea la necesidad de que cualquier nueva medida de descontaminación ambiental sea aplicada durante todo el periodo de otoño e invierno y no solo en días de alerta o preemergencia. Por eso llama a rediseñar la estrategia para abordar episodios críticos de alta contaminación.

“El uso de las herramientas de pronóstico de la calidad del aire debería sufrir profundas modificaciones. El modelo Cassmassi usado actualmente está obsoleto y el uso de variable ICAP como promedio de las últimas 24 horas para caracterizar la calidad del aire no es adecuado para tomar medidas oportunas durante los episodios”, asevera.

Como las propuestas están a la orden del día, y considerando que el esfuerzo por descontaminar debe involucrar a los ciudadanos de base, desde la Asociación Chilena de Municipalidades, su presidente Christian Vittori, explica que la nueva estrategia debe fortalecer la coordinación entre los servicios públicos y municipios, ya que son precisamente estos últimos los que mejor conocen el territorio y pueden aterrizar el Plan de Descontaminación Atmosférica.

Al respecto, llama a la autoridad a otorgar recursos tanto económicos como técnicos para fortalecer las unidades ambientales de los municipios, ya que muchos de éstos no cuentan con el personal suficiente y con las capacidades técnicas para apoyar el plan.

A su juicio, la mejor forma de abordar el tema es a través de la promulgación o actualización de ordenanzas comunales, enfocadas a la normalización de actividades que de alguna forma contribuyen a la contaminación atmosférica.
Regiones: Piden resultados

Como la contaminación atmosférica afecta considerablemente a las regiones, el gobierno contempla poner énfasis en la elaboración de decretos de zonas saturadas donde sea necesario y planes de descontaminación para todas las ciudades, principalmente en el sur de Chile. “Eso es parte de los compromisos establecidos en el programa de gobierno de la Presidenta Bachelet”, refrenda Badenier.

Temuco y Padre Las Casas son dos de las cuatro ciudades del país que han sido declaradas como zonas saturadas por PM2,5, medida que comenzó a regir el año pasado. En junio de 2013 pasado la capital de la Araucanía ya experimentaba 21 episodios críticos y hasta hoy suma cuatro alertas ambientales, fenómenos que han sido seguidos de cerca por la Unidad de Calidad del Aire de la Escuela de Ingeniería Ambiental de la Universidad Católica de Temuco.

A partir de la experiencia de esta ciudad, su director, doctor Luis Díaz, afirma que un nuevo PPDA debe estar asociado a un gran presupuesto si se quiere que el plan tenga éxito, especialmente en regiones. “No se puede repetir que el PPDA sea un documento de buenas intenciones con solo medidas”, dice.

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