Demanda contra Ralco abre nuevo flanco para Endesa en medio de cambios organizacionales

Tras la paralización de Bocamina II, la eléctrica se enfrenta a la posibilidad de que otras unidades sean obligadas por la justicia a suspender sus operaciones.


Compleja será la tarea que deberá enfrentar la nueva administración de Endesa Chile, encabezada hoy por el italiano Valter Moro en la gerencia general, luego de la salida de Joaquín Galindo.

Al retraso en algunos proyectos emblemáticos, producto de la judicialización, Endesa además enfrenta un nuevo flanco en una de sus mayores operaciones: la central hidroeléctrica Ralco.

A comienzos de semana, un grupo de comunidades mapuches y pehuenches presentaron a la Corte de Apelaciones de Santiago un recurso contra la generadora, por los perjuicios que les haría causa la relocalización de que fueron objeto hace más de una década, cuando el proyecto hidroeléctrico estaba en construcción.

El recurso sostiene que las familias relocalizadas por el proyecto sufrieron daño ambiental , territorial y cultural con las construcción y posterior entrada en operaciones de las centrales Ralco y Pangue, que en conjunto tienen una capacidad instalada de 1.157 MW, aproximadamente un 20% de la capacidad total de la generadora, y que la firma no habría cumplido con los compromisos económicos adquiridos.

Desde Endesa señalan que la inversión en RSE que han hecho en la zona del Alto Bío Bío supera los US$ 2 millones al año.

No obstante, las comunidades piden el 5% de las ganancias anuales de la empresa como indemnización por supuestos incumplimientos con los propietarios. Sólo como dato, el año pasado, Endesa tuvo utilidades por unos US$ 604 millones.

Ralco entró en operaciones en 2004 y es la mayor central hidroeléctrica de embalse que ha ingresado al Sistema Interconectado Central (SIC) en la última década.

Consultados por el tema, en la eléctrica señalaron que aún no han sido notificados de la acción judicial, por lo que declinaron referirse sus posibles alcances.

El nuevo escenario

Fuentes del mercado señalan que para Endesa la situación que está enfrentando hoy es complicada, pues no sólo está el rechazo contra algunos de sus proyectos emblemáticos, como HidroAysén –cuyas reclamaciones en contra del Comité de Ministros deben ser resueltas por la justicia Ambiental-, sino que ha tenido que desistir de otros, como el complejo que se instalaría en el río Futaleufú (1.367 MW en tres centrales de embalse).

Asimismo, Punta Alcalde, pese a tener RCA aprobada y haber sido visado por el Comité de Ministros, aún no tiene fecha para comenzar su construcción, mientras que Neltume (490 MW) también está en la justicia.
Con todo, hoy el escenario que deberá enfrentar la nueva administración tiene un componente más reciente: el riesgo de paralización de centrales que ya están operando, cuestión que también podría afectar a Ralco si así lo determina la justicia.

Bocamina II –ubicada en Coronel- cumplirá en diciembre un año de paralización, y el gerente de finanzas de la compañía, Fernando Gardeweg, calculó en US$148 millones la inversión en la que recurrirá la empresa para concretar el plan de mitigación propuesto para las centrales termoeléctricas Bocamina I y II. Asimismo, la estrategia de desarrollo de Endesa Chile debe adecuarse a los lineamientos establecidos por Enel: proyectos “a escala humana” y que no tengan problemas con las comunidades, pero también cumplir con la máxima de obtener una mejor rentabilidad con las operaciones ya en marcha.

Las centrales hidroeléctricas Ralco y Pangue tienen una capacidad instalada conjunta de 1.157 MW, el 20% de Endesa.

BOCAMÍ NA II

Casi un año paralizada

Desde el 17 de diciembre de 2013 que la central se encuentra sin operar producto de los recursos judiciales presentados por pescadores y algueros de la zona de Coronel. La carbonera tiene una capacidad instalada de 370 MW, y el plan de mitigación propuesto por la empresa para volver a operar el complejo costaría US$ 148 millones.

LA HISTORI A DE RALCO

La mayor hidroeléctrica del SIC

Con una capacidad instalada de 640 MW esta central es la mayor hidroeléctrica del Sistema Interconectado Central y también el último gran proyecto de generación de base en ingresar al sistema en una década. La central inundó 3.500 hectáreas y desplazó aproximadamente a unos 500 habitantes del Alto Biobío.

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