Prevención, práctica y monitoreo permanente

Tratamiento de relaves, residuos vaporosos, material particulado y otros tipos de desechos son los que deben manejar las empresas en sus procesos productivos. Fuente: Mercurio 23 de diciembre 2014.


La innovación y desarrollo de sistemas eficientes para el control de emisiones fugitivas de SO2, NOx y MP2.5, especialmente en los procesos de fundición de minerales metálicos, así como en los procesos de molienda, cristalización y secado de minerales no metálicos, tales como fertilizantes y sales, es el gran desafío que enfrenta la industria minera en materia de control de residuos.

Al desafío anterior se suma la necesidad de migrar hacia combustibles más limpios para las distintas maquinarias usadas en las minas a rajo abierto y subterráneas, así como en mejores sistemas de ventilación y limpieza de gases de estas minas subterráneas.

Desde hace mucho tiempo uno de los temas más relevantes y complejos en materia de gestión de residuos en la industria minera tiene que ver con el tratamiento de los relaves. En este plano, hace poco tiempo, las autoridades mineras y ambientales realizaron un catastro completo de los depósitos de relaves existentes en el país, que son en su mayoría de cobre, principalmente de procesos de flotación muy arcaicos y, por tanto, potencialmente agresivos al medio ambiente. Los especialistas en minería explican que es importante que la comunidad tenga presente y claro que un relave es contenido de roca natural, solo reducida y los antiguos con contenidos de reactivos naturales (ejemplo, el aceite de pino) o actualmente reactivos industriales biodegradables.

Índices destacados

El uso de reactivos químicos, explosivos y el material particulado que generan las faenas mineras, también son parte de los residuos que esta industria produce y que se hace necesario gestionar.

A nivel país, Chile está desde su ingreso a la OCDE modificando la norma de emisiones de fundiciones nacionales, focalizadas en las de cobre, limitando las emisiones sulfurosas (SO2) y arsénico en un plazo de cinco años, a un 5% máximo para las fundiciones existentes, y a 2% toda nueva fundición que se instale en el país. Esto significará una inversión ambiental del orden de US$2.000 millones, pero sobre todo posicionar al país dentro de los líderes en la reducción de los niveles de SO2 en este selecto grupo de países, incluso por sobre Australia y Canadá, al descender la emisión de 35 a 20 kg SO2/año per cápita. Es decir, un 30% por debajo de la exigencia de la OCDE.

En materia de regulación en seguridad y cuidado del medio ambiente, la actividad minera a nivel nacional cuenta con reglamentos precisos y específicos a la minería. Asimismo, dos ministerios tutelan el comportamiento de las empresas respecto de la protección del entorno natural y de la seguridad de sus colaboradores. Es importante destacar que la industria minera fue la precursora en la implementación de la temática y reglamentación ambiental en Chile.

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