Con Big Data, la “nube” e imágenes satelitales combaten el daño ambiental

Algoritmos permiten determinar si algún proceso productivo está alterando el medio ambiente. La idea es detener el deterioro antes de que sea mayor. Fuente: El Mercurio, 9 de mayo de 2017.


Tras comparar imágenes satelitales -desde 1985 a 2016-, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) constató que la acción de una empresa minera provocó que 70 hectáreas de humedales en el complejo lacustre Laguna del Negro Francisco y Laguna Santa Rosa (Región de Atacama) se secaran. Ese lugar era el hogar de flamencos y de otras aves, como la tagua cornuda o la gaviota andina.

También compararon la situación con otros lugares en la misma cuenca, y se dieron cuenta de que no había cambios sustanciales que pudieran ser causados, por ejemplo, por efecto del cambio climático, por lo que la empresa fue fuertemente sancionada.

Realizar esa tarea fiscalizadora les llevó semanas, ya que en ese entonces no contaban con la tecnología adecuada. Pero ahora, usando el cloud computing (computación en la nube), Big Data (procesamiento de gran cantidad de datos) y el análisis de imágenes mediante algoritmos, pueden “hacer en horas lo que les tomaba semanas y en días lo que antes significaba meses”, dice el superintendente del Medio Ambiente, Cristián Franz.

El SMA está trabajando con Microsoft para propiciar este cambio. “Antes, solo descargar las imágenes (provenientes de la red de satélites europeos Copernicus) les tomaba semanas, por su alta resolución. Ahora esas imágenes están en la “nube” de Microsoft, y les toma solo horas acceder a ellas”, dice Christian Sfeir, gerente de Cloud & Enterprises en Microsoft Chile.

El cambio también se refleja en el tiempo de procesamiento de las imágenes. Ahora emplean capacidad de cómputo en la “nube”, lo que significa que la SMA no necesita contar con grandes servidores para analizar las imágenes, y este proceso se logra con rapidez.

Además, la empresa les provee de algoritmos estándar para procesamiento de imágenes, que el SMA va perfeccionando y que se suman a los ya creados por la institución. Estos pueden detectar variaciones en las imágenes al compararlas y así gatillar alertas cuando se detecta una situación anómala. Así, por ejemplo, se puede detectar un centro de engorda de salmones que opera en un lugar no autorizado o el buen funcionamiento de rellenos sanitarios o de faenas de extracción de áridos.

“Los avances en el procesamiento de información permiten que la fiscalización se haga en forma más oportuna. Si no nos apoyáramos en estas tecnologías, el Estado correría el grave riesgo de llegar siempre tarde”, dice el superintendente Franz.

Gracias a esta tecnología, el fiscalizador evita tener que viajar constantemente a lugares de difícil acceso -como faenas mineras, en el norte grande-, y cuando debe hacerlo, lleva consigo información valiosa para optimizar su trabajo.

Esta no es la única tecnología que la SMA emplea para fiscalizar cerca de 11 mil proyectos productivos, con tan solo 220 personas en su dotación. La última innovación es el uso de sensores remotos para monitorear constantemente variables medioambientales, como material particulado o gases que podrían significar que la actividad de una empresa está provocando riesgo en la población.

También han implementado un sistema de monitoreo en línea de las emisiones de centrales termoeléctricas y de fundiciones.

“Todas estas tecnologías nos posibilitan detectar a tiempo el impacto en el medio ambiente, y no solo aplicar sanciones cuando el daño ya esté hecho. También nos permiten reasignar nuestro personal a otras tareas que son claves para nuestra labor”, concluye Franz.

Alexis Ibarra O.

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