2018 sin bolsas: comenzó a regir acuerdo con supermercados

A casi un año del inicio de la “marcha blanca”, ayer las grandes cadenas con presencia en la ciudad dejaron de entregar este servicio, propiciando alternativas reciclables. Fuente: El Mercurio de Antofagasta. 3 de enero de 2018.


Antofagasta debutó ayer como una de las 50 comunas del país que decidió sustituir completamente el uso de bolsas plásticas. A partir de esa fecha, ningún supermercado de las principales cadenas que operan en la ciudad entregará este servicio a sus clientes.

Si bien la medida ya se había anticipado -inició su marcha blanca el año pasado-, recién ayer se inició la suspensión total de entrega de este tipo de bolsas, ya que hasta el 31 de diciembre (hace apenas tres días) los clientes podían llevar hasta tres unidades por compra.

Cabe recordar que fue Pucón la ciudad que debutó con esta regulación en 2013, seguida por comunas australes como Puerto Williams, Punta Arenas y Puerto Natales, las que prohibieron el uso de estos recipientes debido al pernicioso impacto medioambiental que generaban.

Asimismo, Antofagasta es la ciudad del norte del país que más avances ha realizado al respecto, dado que la mayoría de las comunas que desincentivaron el uso de las bolsas son de las regiones centro y sur, y la Municipalidad de Mica recién inició en octubre de 2017 su plan para terminar con su uso.

REGULACIÓN

Fue el 31 de enero de 2017 cuando la alcaldesa de Antofagasta, Karen Rojo, junto a gerentes y representantes de las principales cadenas de supermercados que operan en la ciudad -entre las que figuran Tottus, Jumbo, Santa Isabel, Unimarc y Líder (de la cadena Walmart Chile)- anunció la marcha blanca de este proyecto.

Esto contemplaba que sólo por cliente sería entregado un máximo de seis bolsas plásticas por un periodo limitado, haciendo un llamado a la ciudadanía a que llevase sus propios envoltorios para portar sus productos o bien comprar bolsas biodegradables en el mismo local.

Y así, el número de bolsas fue descendiendo conforme al paso de los meses. En julio el máximo por diente fue de cinco unidades, septiembre a octubre bajó a cuatro, noviembre a diciembre sólo tres, y desde ayer, cero bolsas.

REACCIONES

Desde el inicio de la marcha blanca, los compradores fueron poco receptivos a la implementación de esta norma, dado que muchos alegaron en su momento (primeros meses del 2017) que esto bien pudo anunciarse con anticipación o dar más cobertura mediática al hecho, pues la medida tomó a los clientes de sorpresa.

Asimismo, desde una de las cadenas que adhieren al plan para desincentivar el uso de bolsas, explicaron que el objetivo no había sido bien explicado por parte de la municipalidad.

“Recibimos reclamos de nuestros clientes, quienes creen que esta medida está ‘camuflada de pro medio ambiente’ sólo para que nosotros podamos abaratar costos y además, obtener más ganancias con la venta adicional de las bolsas biodegradables”, explicó la fuente.

En la industria creen que la difusión de este plan debiera explicar en detalle el daño que causan las bolsas de plástico al medio ambiente, para que así los clientes tengan conciencia que su eliminación responde a un acto más profundo de lo que se cree.

“Todos entienden el nocivo impacto del plástico en cualquier tipo de ecosistema. Los clientes deberían tener eso presente antes de creer que nuestro deseo es ganar dinero o ahorrar con esta medida. Nosotros simplemente queremos comprometernos con nuestro medio ambiente, y éste ha sido un muy buen aporte”, aseguró.

A su vez, desde algunos supermercados, los empaques (quienes son los principales receptores de la medida) comentaron que ayer que no hubo mayores problemas con los clientes.

“La gente se venía haciendo la idea desde el año pasado. Cuando esto recién empezó con seis bolsas por compra, ahí tuvimos algunos dramas. Pero los clientes han ido comprendiendo el terna. Aunque claro, no faltan quienes alegan y critican la medida. Pero todo ha sido normal de momento”, comentó el encargado de los empaquetadores de Jumbo Angamos, Juan Pastén.

Por su parte, una empaque del supermercado del Unimarc dijo que esta medida perjudica un poco sus ingresos.

“Claro, es bueno para el medio ambiente. Pero en parte nos quitan nuestras herramientas de trabajo. Muchos aquí están para pagar sus estudios y espero que esto no nos afecte a nosotros, que al final absorbemos el peso de esta normativa”, dijo la joven.

Antofagasta es una de las comunas que conoce en su misma piel el pernicioso “aporte” de las bolsas plásticas.

Sólo basta recordar su insufrible protagonismo en el desierto florido, o que restos de éstas hayan sido encontradas en los esófagos y estómagos de algunos peces. La alcaldesa Karen Rojo, manifestó que la comunidad ya debe estar preparada.

“Ningún supermercado de Antofagasta entregará bolsas plásticas de ahora en adelante a sus clientes, por lo tanto la comunidad debe estar preparada y llevar siempre consigo sus bolsas reutilizables y así ayudar a cuidar nuestro entorno, en especial nuestro desierto y nuestro borde costero que terminan siendo atestados por este tipo de material. Logramos sacar 10 millones de bolsas de circulación en año pasado”, aseguró la jefa comunal.

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