Aimaras de Visviri denuncian que napas y bofedales se están secando por uso intensivo de agua desde Perú

Foto: Mapio.

Habitantes de esa zona extrema también alegan por la construcción de pozos y la contaminación con polvo en suspensión de hogares, ríos y animales. El reclamo ya fue derivado a la Cancillería. Fuente: El Mercurio. 19 agosto de 2018.


Hace dos semanas, cuando en La Moneda se enteraron de la denuncia del senador por Arica José Durana (UDI) respecto a que la proliferación de pozos ilegales de agua en el lado peruano de la frontera podría estar afectando el proyecto agrícola Pampa Concordia, se encendieron las alarmas. Más aún, luego que el tema se pusiera en tabla en el Comité de Integración Fronteriza Chile-Perú.

La preocupación escaló esta semana, luego que comenzara a circular un reclamo formal a la Dirección General de Aguas por parte de comunidades aimaras de la comuna de General Lagos, a la que pertenece Visviri, en la que acusan que la extracción de agua desde Perú, para aumentar el canal Uchuzuma que abastece a Tacna, ha afectado la disponibilidad del elemento en la zona y ha secado los bofedales.

También acusan la construcción de canales de hasta 2,5 metros de profundidad, que son un peligro por la eventual caída de personas y animales, y de pozos que alteran el cauce natural de vertientes cordilleranas. Por último, que la actividad minera al otro lado de la frontera está agravando la escasez de agua y genera molestos ruidos por las tronaduras y polvo en suspensión que traslada el viento y que contamina viviendas, ríos y bofedales.

En el altiplano de Arica y Parinacota, una de las zonas más aisladas del país, viven poco más de 680 personas en forma permanente, en su mayoría aimaras. ‘Hay familias que están usando paneles solares para abastecer de energía a máquinas que bombeen la poca agua que queda en las napas. Eso antes no se veía’, señala Rolando Manzano, dirigente aimara y ganadero de una zona que no cuenta con electricidad las 24 horas del día.

Aunque sostiene que el problema se arrastra desde hace varias décadas, sin que se haya hecho nada, asegura que se ha vuelto cada vez peor.

‘Aquí las personas se diferencian por familias, parentesco, relaciones de amistad e intercambio de productos, más que por nacionalidades. Esto nos afecta a todos acá en la triple frontera con Perú y Bolivia’, agrega.

La asociación aimara ‘Markas Layku’, con la personalidad jurídica N° 103 y que data de julio de 2006, según registros de la Conadi, también se ha sumado a los reclamos. ‘La escasez de agua en las napas subterráneas para el regadío de nuestros bofedales por el sector línea -trazado del ferrocarril Arica-La Paz- se debe a que en Perú han realizado perforaciones de pozos en toda la frontera con Chile para extraer agua de las napas para aumentar el canal Uchuzuma para abastecer a Tacna con agua potable y también para utilizarla en faenas mineras’, acusan sus miembros.

Por ello, piden que el Estado revise la aplicación de convenios internacionales sobre uso y extracción de aguas subterráneas y de protección de bofedales, así como la instalación de cercos para evitar accidentes en canales.

Si bien la primera reacción, tanto en Presidencia como en Cancillería, fue llamar a la prudencia y esperar a contar con más información para no generar conflictos con Perú, pronto se instaló la noción de que el tema es ‘delicado’ y que habría que abordarlo con ese país.

Una señal clara de esto es que el mismo Presidente Piñera pidió que lo mantengan informado al respecto y para ello pidió una reunión, que se hizo el jueves.

Desde La Moneda cuentan que Presidencia está muy preocupada por el tema y siguiéndolo de cerca, en contacto periódico con el canciller Roberto Ampuero, la subsecretaria Carolina Valdivia y la directora de Fronteras y Límites, Ximena Fuentes. Son estas dos últimas las comisionadas a involucrarse personalmente y averiguar más sobre el tema.

Para el alcalde Álex Castillo, los más afectados con la actividad minera ‘son los habitantes de Tacora desde hace ocho años’.

La situación podría tener un alcance mayor, ya que la escasez de agua no afectaría solo a Chile, sino que podría tener consecuencias para Bolivia, país con el que Chile enfrenta una demanda por el uso de los recursos hídricos transfronterizos.

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