Ley de la Jibia: decisiones arbitrarias sin enfoque ecosistémico

Postura de Fundación Terram frente a la contingencia ambiental.


El proyecto de ley que Modifica la Ley General de Pesca y Acuicultura, con el objeto de regular la captura de la jibia, busca establecer como único método de captura de la jibia (Dosidicus gigas) la potera o línea de mano como aparejo de pesca, prohibiendo el uso de cualquier otro arte o aparejo, como el arrastre que se usa actualmente en la pesca industrial.

Este proyecto de ley fue presentado en el año 2014 y no tuvo movimientos hasta el año 2018, donde avanzó en su tramitación legislativa hasta quedar listo para su promulgación por parte del Presidente de la República el 8 de enero de 2019. Alrededor de una semana después, el 16 de enero, el gobierno, a través del ministro de Economía, José Ramón Valente, hacía públicas las acciones que tomaría frente al proyecto: no objetar la eliminación del arrastre como método de pesca y presentar un veto aditivo para incorporar el cerco (industrial y artesanal) como arte de pesca para el mencionado recurso.

Desde Fundación Terram consideramos que la aplicación de este veto, a modo de moneda de cambio del arrastre al cerco, es una decisión exclusivamente política que busca proteger los intereses económicos del sector sin considerar los aspectos ecológicos de la especie y la afectación social de su aplicación. El veto contraviene los principios básicos de la legislación pesquera, donde la conservación y el uso sustentable de los recursos hidrobiológicos a través de la aplicación del principio precautorio y el enfoque ecosistémico son las bases de cualquier acción.

Adicionalmente, la decisión de incorporar el cerco como arte de pesca, no fue consultada al Comité Científico Técnico de la especie y es aplicado sobre un recurso cuyo estado es indeterminado, es decir, existe una alta incertidumbre de la situación real de la jibia, lo que conlleva a que cualquier decisión administrativa y de conservación debe der tomada con especial cuidado al no contar con información científica adecuada.

En línea con lo anterior, el miércoles pasado, Fundación Terram presentó el documento “La regulación pesquera a través de la historia: la génesis de un colapso”, el cual revisa alrededor de 200 años de historia regulatoria; historia sobre la que se puede dar cuenta cómo las decisiones políticas que buscan privilegiar a usuarios de la pesca, sin fundamento científico y sin atender la situación de los recursos, han resultado nefastas para las pesquerías. Estas son algunas de las razones de encontrarnos actualmente con 8 de las principales pesquerías agotadas y 8 pesquerías sobreexplotadas.

Esperamos que el gobierno reconsidere la aplicación de este veto y que de ahora en adelante cualquier decisión que se quiera tomar sobre un recurso pesquero se base tanto en el enfoque ecosistémico como en el principio precautorio, por el bien de los recursos pesqueros y de todas las personas que dependen de ellos para su sustento.

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