Día de la Biodiversidad: queda mucho por hacer

Editorial Terram sobre el Día Internacional de la Diversidad Biológica.


La diversidad biológica o “biodiversidad” es, según el Convenio de la Diversidad Biológica, el término que hace referencia a la variedad de seres vivos que habitan el planeta y los patrones naturales que la conforman. Esta diversidad está constituida por especies de animales, plantas y microorganismos, incluyendo las diferencias genéticas que componen cada especie. Así también, comprende a los distintos ecosistemas, como son desiertos, bosques, humedales, montañas, lagos, ríos y paisajes agrícolas, ya que estos son los hábitats que albergan a las diferentes especies en la Tierra. Por nuestra parte, los seres humanos somos parte esencial de la biodiversidad, ya que nuestra forma de vida es la que sigue determinado cada vez más la evolución del resto de las especies en el planeta.

Hace unas semanas conocimos un alarmante informe realizado por la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES), el cual nos aclaró que en este momento de la historia nos estaríamos enfrentando a una peligrosa tasa de extinción de especies sin precedentes, estimando que alrededor de un millón de especies animales y vegetales están actualmente en peligro de extinguirse de la faz de la Tierra.

A través de este informe, el IPBES aclaró que son cinco las principales causas que están acelerando este proceso: los cambios en el uso de la tierra y el mar; la explotación directa de ciertos organismos; el cambio climático; la contaminación y la introducción de especies exóticas invasoras. Todos factores suscitados por la forma de vida de la humanidad, que estaría alterando el equilibrio del planeta hasta un punto nunca antes conocido.

En Chile, en tanto, según el décimocuarto proceso de Clasificación de Especies según estado de conservación publicado en diciembre de 2018 (D.S. N°79/2018 del Ministerio del Medio Ambiente) notificó que de las 1210 especies con Categoría de Conservación evaluadas entre los reinos animmalia, plantae y fungi, 17 se encuentran Extintas, 133 En Peligro Crítico, 368 En Peligro,  269 Vulnerables, 123 Casi Amenazadas, 214 en Preocupación Menor, 20 están Fuera de Peligro y 66 son Insuficientemente Conocidas para ser clasificadas en las categorías mencionadas.

Como vemos, la situación nacional no deja de ser preocupante, pues aún frente a este escenario, los avances en la protección de la biodiversidad van muy lento. En su segunda evaluación de desempeño ambiental para Chile, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señaló la relevancia que tiene para este tema la pronta implementación del Sistema de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP). Sin embargo, este proyecto de Ley no es suficiente para atender los problemas que aquejan a la biodiversidad nacional -aunque es urgentemente necesario-, ya que la solución depende también de otros cambios.

La pérdida y el deterioro de la biodiversidad es un proceso está directamente relacionado con el trato sistemático que le damos a los diferentes ecosistemas, alterando, por ejemplo, los usos del suelo al introducir especies forestales exóticas, como son los pinos y eucaliptos en zonas de vegetación nativa; o plantaciones agrícolas que al expandirse de forma desmedida abusan del agua disponible, utilizando así un recurso que es esencial para la preservación de los acuíferos que sostienen un entorno sano; así mismo, el hecho que en nuestro país se permitan actividades extractivas en los alrededores o al interior de áreas protegidas denota una flexibilidad irresponsable por parte del Estado, ya que la introducción de especies como los salmónidos o la realización de actividades mineras en los alrededores de parques nacionales degrada el ambiente que se intenta proteger, desvirtuando así el propósito final de la creación de tales zonas.

En fin, este 22 de mayo es una buena oportunidad para seguir recordando nuestra responsabilidad ante la emergencia planetaria a la que nos estamos enfrentando. Nuestra vida es interdependiente a la estabilidad de los ecosistemas y el resto de las especies, y tal como los últimos informes ambientales provenientes desde los círculos científicos nos advierten, es la hora de hacer un cambio de paradigma por el bien de la vida en la Tierra.

 

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