Línea 7 del Metro y obras mineras, asoman entre los proyectos favoritos para la reactivación económica

Estudio apunta a iniciativas emblemáticas actualmente en distintas etapas de evaluación, donde destacan Dominga, Los Bronces y Centinela, que en conjunto suman inversiones por US$ 10 mil millones. Fuente: El Mercurio, 21 de julio de 2020.


Un análisis de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, identificó los diez principales proyectos que se encuentran actualmente en diferentes etapas de estudio ambiental, y que representan los montos de inversión más importantes que podrían desarrollarse en los próximos años en el país. Con estas cifras, la UAI encuestó a directores, presidentes, y gerentes generales de grupos económicos, grandes empresas, y asociaciones gremiales para conocer sus percepciones acerca de esas obras. Destacaron la iniciativa que busca levantar la línea siete del metro y proyectos mineros, entre los favoritos para apalancar la reactivación económica del país pos-pandemia.

En el caso del tren subterráneo, este tiene comprometidos desembolsos por más de US$ 2.500 millones y es considerado por los encuestados como la obra que generaría el mayor impacto para la economía chilena. Resaltan en aspectos como ‘familiaridad’, ‘impacto social’, y ‘apoyo ciudadano’. De ahí en adelante, el listado lo completan distintas obras mineras, encabezadas por Dominga, iniciativa que actualmente se encuentra en estudio por parte del Tribunal Ambiental de Antofagasta, y que destaca por el impacto en la recaudación fiscal y por la generación de empleo asociado a la iniciativa ubicada en la Región de Coquimbo. Los efectos en la creación de puestos de trabajo y la inversión vinculados a las obras mineras hacen que se subrayen otros proyectos, como Los Bronces Integrado, y Minera Centinela, de Anglo American y Antofagasta Minerals, respectivamente. Las tres faenas mencionadas suman montos por unos US$ 10 mil millones, además de varios miles de empleos.

No obstante, los investigadores a cargo del sondeo advirtieron que es importante que se generen las condiciones para la concreción de estas inversiones, tanto de parte del Estado, con la agilización de procesos de estudio; como de las empresas, con proyectos que sean respetuosos del medio ambiente y la sostenibilidad. ‘Parte de la solución pasa por sentarse en una mesa y evaluar cómo podemos ponernos de acuerdo el Estado, empresas, la academia, actores sociales y políticos, para generar una cartera de proyectos que obedezcan a ciertos estándares de sostenibilidad, que hoy es lo mínimo que se exige. Hay que poner incentivos, pero las empresas deben entender que se tienen que hacer esfuerzos mayores para que estos proyectos tengan un impacto social altamente positivo y que no se vean entrampados’, asegura Juan Cristóbal Portales, académico de la UAI que participó del análisis. En esta línea, dentro de los resultados del estudio se apunta a que es clave que los propietarios de los proyectos sepan dar a conocer los aspectos positivos asociados a estas obras.

‘En la medida que las empresas sean realmente capaces de comunicar los beneficios no solo de sus proyectos, sino que del desarrollo de las industrias en las que se encuentran insertas, generarán confianza, no solo hacia su proyecto, sino que hacia la industria en general’, señala otra de las autoras del estudio, Francisca Sinn. La académica, añade que para cumplir con esa meta es crítico el rol que juega la transparencia. ‘Una parte importante de las dificultades que estamos enfrentando en nuestro país las atribuimos a la existencia de asimetrías de información, que generan expectativas poco realistas o mal fundamentadas en las partes interesadas. Si logramos avanzar hacia una mayor simetría, tendremos más posibilidades de llegar a acuerdos reales y duraderos’, asegura Sinn.

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