11 países de África se unen para construir una ‘muralla’ de 8.000 kilómetros: objetivo frenar al desierto del Sáhara
El ambicioso proyecto busca restaurar 100 millones de hectáreas antes de 2030, aunque la inestabilidad política y el retraso en los trabajos amenazan con frenarlo. Fuente: AS, 17 de mayo de 2026.
Once países africanos han puesto en marcha una obra faraónica que no usa cemento ni ladrillos. Se trata de una inmensa muralla de árboles, arbustos y pastos de 8.000 kilómetros de longitud que cruza el continente de este a oeste, desde Yibuti hasta Senegal. El objetivo de esta Gran Muralla Verde (así es como se ha denominado) es frenar el avance del desierto del Sáhara hacia el sur. Aunque la idea nació en 2007, se ha impulsado en los últimos tres años tras la cumbre de París de 2021, donde la Unión Europea, el Banco Mundial y la Unión Africana prometieron invertir más de 14.000 millones de dólares para acelerar las plantaciones.
Un avance a contrarreloj
El objetivo es recuperar 100 millones de hectáreas de tierra antes del año 2030. Sin embargo, los datos de la Unión Africana muestran que a finales de 2024 sólo se había logrado un 18% de esa meta (unos 18 millones de hectáreas). El país que más ha avanzado es Etiopía, que ha logrado restaurar más de 15 millones de hectáreas usando una técnica mucho más sencilla. En lugar de plantar árboles nuevos, los agricultores etíopes protegen y podan los brotes que ya nacen de forma natural en el suelo, lo que ayuda a que las plantas resistan mejor las sequías.
Otros países también hacen su parte. Senegal lleva ya 12 millones de árboles plantados y Nigeria ha recuperado cinco millones de hectáreas en su frontera norte. Todo el esfuerzo se centra en la franja que separa el Sáhara de la sabana, un área que se está secando muy rápido porque las temperaturas han subido 1,5ºC más que la media global en el último siglo, haciendo que el desierto avance entre 48 y 60 kilómetros hacia el sur cada año.
Frenar el avance de este desierto es crucial para los 500 millones de personas que viven en la zona. Si no se consigue, los cálculos avisan de que el clima obligará a 216 millones a abandonar sus casas antes de 2050. El esfuerzo por evitar este desastre tiene además una recompensa enorme, porque una sola hectárea verde consigue retener hasta 500 toneladas de CO2 y da de comer a entre tres y cinco familias de la zona.
Problemas con los que se está encontrando la iniciativa
En los primeros años murieron millones de árboles por falta de riego y cuidados, con tasas de mortalidad que superaron el 80% en algunas zonas. Para solucionarlo, los técnicos priorizan ahora plantar especies locales como el baobab o la acacia, que están mucho más preparadas para aguantar la falta de agua y han mejorado la supervivencia hasta el 70 o el 80%.
Hoy en día, el mayor problema no es el clima, sino la inestabilidad política de la zona, ya que cuatro de los once países participantes han vivido golpes de Estado desde 2020. El ritmo de trabajo en Mali, Burkina Faso y Níger se ha frenado por estos continuos cambios de régimen y la presencia de grupos armados, que bloquean los trabajos y obligan a marcharse a los cooperantes internacionales.