[Austerra] Basura en ríos de Chile no disminuye en 12 años: monitoreo detectó residuos en todos los cursos analizados
By valentina

[Austerra] Basura en ríos de Chile no disminuye en 12 años: monitoreo detectó residuos en todos los cursos analizados

Un nuevo muestreo realizado en 58 ríos, desde Arica hasta Punta Arenas, registró más de 7.000 residuos y grandes acumulaciones de basura en más de la mitad de los sitios estudiados. Los resultados muestran que, pese a las nuevas regulaciones ambientales, la presencia de desechos en las riberas no presenta una disminución clara desde que comenzaron las mediciones en 2013. Fuente: Austerra, 26 de agosto de 2026.

La basura continúa siendo un problema extendido en los ríos de Chile. El IV Muestreo Nacional de Basura en Ríos, desarrollado por el programa de ciencia participativa Científicos de la Basura de la Universidad Católica del Norte (UCN), detectó residuos en todos los cursos de agua monitoreados y reveló que, después de más de una década de mediciones, su abundancia no muestra una disminución evidente.

El trabajo de campo se desarrolló entre julio de 2025 y enero de 2026 y reunió a 43 agrupaciones de escolares, organizaciones ambientales e instituciones públicas. En total fueron estudiados 71 sitios correspondientes a 58 ríos, desde el Lluta, en la Región de Arica y Parinacota, hasta el río Las Minas, en Punta Arenas.

Todos los equipos utilizaron una metodología común para contabilizar y clasificar los residuos presentes en las riberas. Además, se tomaron muestras de la superficie de los ríos mediante redes especiales destinadas a detectar microplásticos, cuyos resultados se encuentran actualmente en análisis.

Más de 7.000 residuos

Durante el monitoreo se contabilizaron más de 7.000 objetos, alcanzando una abundancia promedio de 1,7 residuos por metro cuadrado de ribera. Los valores más altos se concentraron en el norte del país, especialmente en los ríos Lluta y Loa, donde se identificaron grandes basurales y una elevada presencia de desechos.

Los plásticos representaron el 27,6% de todos los objetos encontrados, seguidos por los metales, con un 17,6%; las colillas de cigarrillo, con un 14,8%; los vidrios, con un 14%, y los papeles, con un 12%. Al analizar específicamente el tipo de residuo, un 33,2% correspondió a plásticos de un solo uso, principalmente envoltorios y botellas.

El estudio también identificó 413 acumulaciones de basura. De ellas, 105 contenían más de 25 objetos y fueron clasificadas como grandes acumulaciones. En más de la mitad de los sitios monitoreados se encontró al menos una de estas concentraciones.

Científicos de la Basura, UCN

Entre los residuos aparecieron vidrios rotos, artículos de higiene personal y objetos metálicos afilados, elementos que representan un riesgo directo tanto para las personas como para la fauna que utiliza estos ecosistemas.

Según las observaciones realizadas por los propios equipos, gran parte de los desechos tendría su origen en visitantes de las riberas, poblados cercanos y vertimientos ilegales de basura, incluyendo puntos donde los residuos son arrojados directamente desde puentes.

Doce años sin una disminución clara

El Muestreo Nacional de Basura en Ríos se realiza cada cuatro años desde 2013. Esta continuidad permite comparar los resultados obtenidos en 2013, 2017, 2021 y 2025-2026 y observar cómo ha evolucionado la contaminación de las riberas durante más de una década.

La conclusión es preocupante: la abundancia de basura se ha mantenido relativamente estable y no existe hasta ahora una disminución evidente.

Esto ocurre a pesar de la implementación de regulaciones como la Ley 21.100, que desde 2018 prohíbe la entrega de bolsas plásticas en el comercio, y la Ley 21.413, conocida como Ley Chao Colillas, publicada en 2022. De acuerdo con el estudio, las bolsas plásticas todavía aparecen en ocho de cada diez sitios monitoreados, mientras que las colillas continúan entre los residuos más frecuentes de las riberas.

A este escenario se suma la Ley 21.368, que regula los plásticos de un solo uso y que en febrero de 2026 entró en una nueva etapa de implementación, restringiendo distintos utensilios y envases plásticos utilizados en establecimientos de comida. Como el trabajo de campo terminó un mes antes de ese cambio, los resultados obtenidos podrán funcionar como una línea base para evaluar su impacto durante los próximos años.

De las riberas al océano

El problema no termina en los propios ríos. Por las características de gran parte del territorio chileno —con cuencas relativamente cortas, pendientes pronunciadas y sistemas de quebradas— las precipitaciones y crecidas pueden movilizar rápidamente los residuos acumulados durante meses o incluso años.

Este proceso se vuelve especialmente visible después de lluvias intensas. Materiales acumulados en cauces y quebradas pueden desplazarse aguas abajo y alcanzar zonas costeras, convirtiendo a los ríos en una de las principales vías de transporte de basura desde el territorio hacia el océano.

El fenómeno adquiere especial relevancia en las cuencas áridas del norte de Chile, donde cauces que permanecen secos durante largos periodos pueden acumular grandes cantidades de residuos. Cuando ocurren precipitaciones excepcionales o crecidas, ese material puede movilizarse en cuestión de horas.

Desde Científicos de la Basura plantean que estos resultados refuerzan la necesidad de avanzar tanto en prevención como en fiscalización, especialmente frente a vertederos ilegales y acumulaciones en riberas y quebradas. También muestran la importancia de mantener estudios periódicos que permitan evaluar si las políticas públicas y regulaciones están logrando cambios reales en los ecosistemas.

La magnitud del problema también ha impulsado iniciativas ciudadanas orientadas a intervenir directamente estos espacios. Desde 2023, Austerra Society desarrolla el Desafío Ríos Limpios, una iniciativa que combina jornadas de limpieza, educación ambiental y participación comunitaria en distintos ríos y humedales del país. Hasta ahora, el programa ha realizado 20 jornadas con la participación de más de 1.500 voluntarios, logrando retirar alrededor de 42 toneladas de residuos de ecosistemas como los ríos Loa, Mapocho, Maipo y Aconcagua, entre otros.

Más allá de retirar los residuos que ya llegaron a las riberas, el desafío de fondo sigue siendo evitar que vuelvan a acumularse. Las limpiezas permiten recuperar espacios y visibilizar el problema, pero los resultados del monitoreo muestran que deben ir acompañadas de prevención, educación, fiscalización y políticas capaces de reducir la generación y disposición inadecuada de residuos.

A doce años del primer muestreo nacional, los datos muestran que el problema persiste. Y en un país donde los ríos conectan en pocos kilómetros la cordillera, los valles y el océano, aquello que queda abandonado en una ribera rara vez permanece allí para siempre.

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  • 26/08/2026

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