Gobierno prevé retraso en puesta en marcha de HidroAysén
La Comisión Nacional de Energía estimó un plazo adicional de 9 a 14 meses para el ingreso de tres centrales del megaproyecto. La Tercera, 18 de marzo 2009.Noticia relacionada: Con cerca de 200 manifestantes se realizó el Día Mundial contra las Represas
Las centrales hidroeléctricas de Aysén, que Endesa y Colbún tienen previsto instalar en la próxima década, demorarán más de lo presupuestado en entrar en operación. El retraso responde a que el país no necesitará de la energía que aportará el proyecto sino hasta el primer trimestre de 2016 y al retraso en la tramitación medioambiental de la iniciativa.
La Comisión Nacional de Energía (CNE) reafirmó la necesidad de contar con el desarrollo hidroeléctrico al incluir nuevamente parte del proyecto en el plan de obras requeridas para el sector eléctrico, en el marco del informe tarifario preliminar que elaboró para la fijación de precios. Sin embargo, la entidad reordenó el programa de obras respecto del diseñado en octubre, cambios que incorporan las nuevas condiciones de la demanda eléctrica con un escenario futuro de menor crecimiento del consumo.
Hace seis meses, la entidad preveía crecimientos de la demanda cercanos a 6% al 2018, pero ahora el organismo estima expansiones menores a esa cifra. Así, la CNE aplazó entre nueve y 14 meses el ingreso de tres unidades del proyecto, que considera un total de cinco plantas.
Además del factor de demanda, prioritario en el análisis técnico de la CNE, también influyó la demora que sufrirá la tramitación ambiental del proyecto. HidroAysén ingresó el proyecto a evaluación ambiental en agosto de 2008, pero en noviembre suspendió el proceso por nueve meses para responder las cerca de tres mil observaciones realizadas. Si bien en la eléctrica estiman que hacia fines de 2009 debería tener la aprobación ambiental, el plazo podría extenderse.
CENTRAL A CENTRAL
Cada seis meses, la CNE define el valor del precio de nudo, que explica cerca del 70% de la cuenta de luz que pagan los hogares y que equivale al precio al que las generadoras venden la energía a las distribuidoras. Como parte de este proceso, la CNE debe elaborar un plan de obras para definir la oferta de energía que está prevista para los próximos 10 años. En este programa -indicativo y no obligatorio- se incluyen las centrales que están en construcción y las que se recomienda debe tener el sistema para cubrir la expansión de la demanda de energía al menor costo posible.
Esta vez, la CNE retrasó la entrada en operación de la primera unidad del megaproyecto Aysén, desde junio de 2015 a marzo de 2016. Además, disminuyó la oferta de energía: mientras en octubre aconsejó que la primera planta en operar tuviera una potencia de 660 MW, ahora considera necesario un aporte de sólo 360 MW.
El organismo considera que en febrero de 2018 y no en diciembre de 2016, como proyectó hace seis meses, será necesaria la segunda unidad. También establece que esa planta tendrá 460 MW y no 50o MW. Y para la tercera central, la CNE prevé que comience a inyectar energía al sistema eléctrico en marzo de 2019, en lugar de enero de 2018, con 500 MW, potencia algo superior a los 460 MW del informe de octubre.