Los transgénicos siguen ganando terreno
Hoy, un tercio de las tierras cultivables del mundo se dedica a estos productos. Aunque el debate científico continúa, en Chile hay 30 mil hectáreas de semillas transgénicas.;La Tercera, 28 de noviembre 2009.
Todos coinciden en que se trata de la tecnología agrícola que se ha extendido con mayor rapidez en la historia. Son los cultivos transgénicos como soya, maíz y algodón, que han crecido con fuerza en el mundo, aunque de manera irregular.
Por ejemplo, Estados Unidos los introdujo en 1994 y hoy sus porcentajes de cultivos son, según su Departamento de Agricultura, un 52% en el maíz, 79% en algodón, 82% en canola, 95% de betarragas y 93% de la soya.
Asimismo, Canadá, Australia, China, Argentina y Brasil -recién desde 2003se han sumado a esta tendencia. Producto de esto, hoy, un tercio de las tierras cultivables del planeta es ocupado por transgénicos.
Y su penetración sigue aumentando, ya que ahora productos como la soya o el maíz pueden ocuparse no sólo como alimentos, sino también como biocombustibles.
El debate Para ser transgénica una hortaliza, una verdura o cualquier producto vegetal o animal, necesita recibir al menos un gen de una especie completamente distinta, por ejemplo, un trozo de ADN de un pescado que se inserta en una planta. Esto, para traspasarle alguna característica deseable, como lograr que el vegetal pueda cultivarse con éxito en suelos salinos o que sea resistente a ciertas plagas.
Pero el mundo está dividido.
Varios países de Europa, Asia y América Latina se han resistido a esta tendencia. Además, desde los años 90 está en vigor el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología. Este, en lo medular, pide cautela y dejar pasar el tiempo hasta estar seguros de que estos cultivos no son una amenaza para la salud de las personas ni para el ambiente. El documento, por supuesto, no ha sido firmado por los países que más utilizan esta tecnología. Por su parte, los científicos continúan divididos: algunos piden seguir esperando y otros dicen que el tiempo ya indica que estos cultivos no representan peligro.
Chile, en tanto, ha tomado un camino intermedio y que le ha reportado buenos resultados. Por una parte, no permite la comercialización de estos cultivos en su territorio, mientras que por otra, autoriza la producción de semillas transgénicas que son exportadas a los países que las usan.
Ya el año 2000, unas 8.000 hectáreas (há) dedicadas a estas semillas dejaron ganancias por US$ 150 millones.
En 2005, la superficie aumentó a 13 mil há y hoy, nuestro país dedica 30 mil há a este negocio.
Las regiones donde existen más cultivos de este tipo son la Metropolitana, la Sexta, la Séptima y la Novena. Desde allí,miles de toneladas de estas singulares semillas son distribuidas por el mundo.