La basura se convierte en una pesadilla planetaria
Aunque cada vez se impulsan más políticas de reciclaje, el mundo entero se sigue llenando de desechos y no hay una solución clara para combatir el problema. No solo se trataría de políticas de gobierno, sino también de los hábitos personales y de los estilos de producción de las empresas. Lorena Guzmán H.; El Mercurio 09 de noviembre 2013.
En 1900, el 13% de la población mundial vivía en ciudades y producía menos de 300 mil toneladas de basura al día. Cien años después, el porcentaje de personas que vivía en urbes subió a 49%, y la generación de desperdicios diarios llegó a más de tres millones de toneladas. Para 2025, la producción de basura simplemente se doblará y alcanzará para llenar diariamente suficientes camiones como para completar una línea de 5 mil kilómetros de largo.
El futuro lejano tampoco se ve mejor. Las últimas estimaciones dicen que para fines del siglo casi la mayoría de la población vivirá en ciudades y podría producir tres veces más basura de lo que se genera ahora. Si nada se hace, los expertos aseguran que simplemente el mundo se ahogará en basura. Si sabemos esto, ¿por qué se sigue en el mismo rumbo?
Modelo impuesto
"La basura es un invento de la humanidad para asegurar la higiene y limpieza de las ciudades", explica Gonzalo Muñoz, fundador de Triciclos, empresa de instalación y administración de puntos limpios. "El problema es que con el desarrollo urbano perdimos la capacidad de reintegrar a la naturaleza los desechos orgánicos y ahora solo generamos basura".
A ello se agrega el sistema de consumo en que estamos insertos, el que desde los años 50 impuso el concepto de desechabilidad como algo aceptable, cosa que se enraíza cada vez con más fuerza y que genera la basura inorgánica.
Para Francisco Urquiza, coordinador general de la Oficina de Sustentabilidad UC, justamente este es el motor principal que impulsa el problema de la basura en el mundo. "Se trata de un modelo de negocio que busca que los consumidores tengan el producto el menor tiempo posible y que, incluso, incluye la obsolescencia programada, donde productos son fabricados para que ‘fallen’ antes de tiempo", dice.
Además de generar un problema ético donde se engaña al consumidor, asegura, esta política de producción hace que se desechen cosas que aún sirven. Por eso cree que el principal cambio debe venir desde las empresas.
"Interface es una compañía que en vez de vender alfombras hace leasing . Con ello no solo asegura tener cautivos a sus clientes cada vez que necesitan un recambio, sino que también abarata sus costos, ya que reutiliza los materiales de los productos utilizados", argumenta, en contra de quienes piensan que este modelo de negocios no produce ganancias.
La idea, finalmente, es producir pensando desde un principio en todo el ciclo del producto, agrega Cristián Aravena, experto en residuos de la Universidad Andrés Bello y director de Chileresiduos.cl. "Se trata de la huella de residuos, donde se visualiza el ciclo de vida desde su concepción hasta su reutilización o disposición final".
Cultura y desarrollo
Además del factor comercial, hay varios otros que hacen complejo encontrar una solución para la basura.
Si bien Estados Unidos es un país desarrollado, sus habitantes, en promedio, desechan al mes la basura equivalente a su peso. Mientras que en Japón se bota per cápita tres veces menos.
En tanto, los últimos estudios indican que cada chileno produce alrededor de un kilo de basura al día. "Esto se traduce en 6,5 millones de toneladas anuales de residuos sólidos municipales, de los cuales se reciclan menos de 10%. A esta cifra hay que sumar los 10,4 millones de toneladas de residuos industriales que se producen en nuestro país, por lo que claramente es un tema que nos debe convocar a todos", explica la ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez.
Y, además, somos los líderes de producción de basura en América Latina. Lo que tiene que ver con el desarrollo.
Según datos preliminares de un estudio que está realizando el Centro de Energía y Desarrollo Sustentable de la Universidad Diego Portales junto a GreenLabs UC para el PNUD, la composición de los residuos sólidos -es decir qué se tira- cambia a través del tiempo y de zona en zona.
"Si comparamos a Latinoamérica con el sur de Europa, ellos botan más madera, por ejemplo", dice Claudio Huepe, coordinador del centro de la UDP. "Hay ciertos cambios de hábitos que van asociados a cambios en los patrones de consumo según el bienestar". Además, aunque los países más desarrollados tienen mayores tasas de reciclaje, consumen proporcionalmente más.
"En general, hay cierta asociación entre cantidad de residuos y el producto interno bruto per cápita. Esto se ha producido en una proporción creciente, por lo menos hasta que aparecieron las políticas más agresivas de reciclaje, a principios de la década pasada", comenta.
Además del desarrollo, el factor cultural también es fundamental. Los países europeos que hoy están a la cabeza en el manejo de la basura no siempre fueron así, agrega el investigador.Y es por esto que se vuelve relevante saber quién verdaderamente está tomando las iniciativas. Si bien tiene que existir educación a nivel de personas, los que están moviendo el cambio son los municipios, cuenta Gonzalo Muñoz. "Lugares como San Francisco, en Estados Unidos, o ciertas ciudades japonesas, han tomado la opción de ‘basura cero’, lo que no solo implica toda la logística para reciclar, sino también para reducir y reutilizar los desechos", dice.
La meta de San Francisco es reciclar o reutilizar toda su basura para 2020 -actualmente ya lo hace con el 55% de ella-. Mientras que la ciudad nipona Kawasaki ha mejorado sus procesos industriales para reutilizar 565 mil toneladas de desperdicios de este tipo, más que el total de la basura domiciliaria de su municipio.
"Reciclar debe ser la última respuesta al problema", asegura Francisco Urquiza, "ya que antes deben estar la reducción y la reutilización. Reciclar implica un esfuerzo logístico y un costo, y al ser promovida como la única solución se vuelve en un placebo social, porque con ella no es necesario atacar el problema de fondo".
Pero a pesar de ello, es optimista respecto del cambio. "Como nunca, en los últimos diez años se ha visto la creación de organizaciones no gubernamentales relacionadas con el medio ambiente. Aunque esto no asegura la solución, esta inercia social da un ápice de esperanza", opina.
Gonzalo Muñoz concuerda. "Es urgente reconocer que vivimos en un planeta finito y que no podemos producir basura infinitamente. Y esto lo vamos a tener que entender sí o sí, ya sea a la fuerza o a través de la inteligencia". 25% de los residuos de la Región Metropolitana serán reciclados en 2020 bajo el programa "Santiago recicla".
1 kilo de basura produce al día en promedio cada chileno.2 veces más basura genera alguien que vive en la ciudad con respecto a quienes viven en el campo.
1,75 millones de toneladas de basura al día producen los países de la OCDE. 230 kilos de desperdicios al año se generan por persona en América Latina.
Chile avanza, pero no lo suficiente
Los expertos coinciden en que la ley de 2005 que reguló los rellenos sanitarios fue un gran avance, así como lo es ahora la ley que ingresó al Congreso y que responsabiliza al productor de los desechos que deja el proceso de fabricación de sus productos. "Sin duda, nuestro mayor desafío como ministerio es disminuir la cantidad de residuos que se generan en nuestro país, por lo que uno de los ejes de acción más importantes es aumentar las actuales cifras de reciclaje en Chile", explica la ministra Benítez. "Por eso, el proyecto de ley que establece la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) resulta vital en este sentido, ya que su objetivo principal será exigirles a los productores e importadores hacerse cargo de los residuos que generen ciertos productos que se ponen en el mercado, desde su fabricación hasta el fin de su vida útil. De esta forma, la REP no solo permitirá aumentar los niveles de reciclaje, sino que además disminuir los residuos que se disponen en los rellenos sanitarios".
"Tiene que haber un cambio cultural y de educación constante, y no solamente con campañas", asegura Cristián Aravena, de la Universidad Andrés Bello. "Por eso, las soluciones que han encontrado otros países no necesariamente son exportables. Una forma podría ser que, además de responsabilizar al productor, la gente tenga que pagar por lo que bota". En ciertas zonas de Brasil, el gasto de basura viene incorporado en la cuenta de la luz, mientras que en países de la OCDE se cobra por kilo de desecho.