¿Cuáles son los problemas de la Termoelectricidad?

La magnitud de los problemas derivados de la termoelectricidad a carbón dependerán de una serie de factores, tales como el tipo y calidad de los combustibles; […]


La magnitud de los problemas derivados de la termoelectricidad a carbón dependerán de una serie de factores, tales como el tipo y calidad de los combustibles; niveles de las emisiones; tecnología y eficiencia de la combustión; calidad y eficiencia de sistemas de abatimiento de emisiones (en caso de que las centrales de generación cuenten con instalaciones de este tipo); prácticas de operación y mantención de unidades generadores; el tamaño de la central; y las condiciones climáticas propias de cada zona.

Para una mejor interpretación de los distintos impactos generados por el sector, es posible establecer una clasificación de éstos según la repercusión espacial de sus alcances, definiéndose así impactos de carácter Global y Local.

Impactos Globales

Son aquéllos que inciden en la alteración climática producto del fenómeno del calentamiento global como consecuencia de la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI, principalmente CO2) generados por la actividad humana y por un modelo económico intensivo en el uso de energía fósil. La generación de electricidad térmica se ha consolidado como una de las principales actividades responsables de la emisión de GEI liberados a la atmósfera, producto de la utilización de combustibles fósiles en sus procesos generadores. Esta liberación de GEI trae como consecuencias el calentamiento global y el cambio climático, por lo que existe el imperativo de reducir emisiones de GEI a nivel planetario, marco en el cual los países deben asumir compromisos de acuerdo con sus responsabilidades históricas, pero también en relación con sus proyecciones futuras de emisiones.

Según el documento correspondiente a la Tercera Comunicación Nacional de Chile ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, en el año 2013, las emisiones de gases de efecto invernadero totales del país (excluyendo FOLU) fueron de 109.908,8 Gg CO2 eq, incrementándose en un 113,4 % desde 1990 y en un 19,3 % desde el 2010. El principal GEI emitido fue el CO2 (78,4 %), seguido del CH4 (10,7%), N2 O (10,0 %), y los Gases fluorados (0,9 %).

El sector Agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra (AFOLU) es el único que absorbe GEI en el país, y se mantiene como sumidero durante toda la serie temporal. Las absorciones netas del sector fueron de -26.119,2 Gg CO2 eq debido principalmente al incremento de la biomasa en plantaciones forestales y en renovales de bosque nativo. Así, el Balance entre emisiones y absorciones de GEI de Chile (incluyendo FOLU) alcanzó los 70.054,4 Gg CO2 eq.

El sector Energía es el principal emisor de GEI (77,4%, equivalente a 85.075,4 Gg CO2 eq), incrementándose en un 156,1 % desde 1990 y a un 22,5 % desde el 2010. En general, la principal causa es el aumento del consumo energético del país, incluyendo el consumo de carbón mineral y de gas natural para la generación eléctrica. De este modo, la subcategoría de Industria de la energía (que incluye las emisiones de GEI generadas por la quema de combustibles debido a las industrias de producción energética y a las actividades de extracción de combustibles) representa el 45% de las emisiones de GEI respecto del total para el sector Energía (Gráfico 1) y constituye la principal fuente de emisiones a nivel nacional (35,0% excluyendo FOLU).

Gráfico 1. Sector Energía: Emisiones de GEI (Gg CO2 eq) por subcategoría, año 2013.

Fuente: MMA, 2016

En 2013, las emisiones de GEI correspondientes a la subcategoría Industria de la energía, contabilizaron 38.518,4 Gg CO2 eq, incrementándose en un 559,1% desde 1990, y en un 50,3% desde 2010. Respecto de los Componentes de esta subcategoría, la Producción de Electricidad es el de mayor relevancia con un 89,4%, seguido de un 8,1% de Refinación del petróleo y un 2,5% de Manufactura de combustibles sólidos y otras industrias de la energía (Tabla 1). Es importante mencionar el aumento considerable de las emisiones de GEI provenientes de la producción de electricidad, incrementándose un 788% desde 1990, y en un 43% desde 2010.

Tabla 1. Industrias de la Energía: emisiones de GEI (Gg CO2 eq) por Componente, para el periodo 1990-2013.

COMPONENTE 1990 2000 2010 2011 2012 2013
Producción de electricidad 3.872,40 13.036,40 24.030,40 29.761,80 32.179,00 34.418,90
Refinación del petróleo 1.691,80 1.470,70 903,70 1.981,70 2.784,80 3.120,30
Manufactura de combustibles sólidos 279,6 402,1 689,3 1.056,60 1.424,80 979,2
Total 5.843,80 14.909,20 25.623,40 32.800,10 36.388,60 38.518,40

Fuente: MMA, 2016

De acuerdo con el documento del MMA las variaciones interanuales en las emisiones de GEI, se explican en gran parte por los cambios en la matriz eléctrica. Así, el corte de suministro de gas natural en el año 2006, sumado a la menor oferta hídrica debido a años secos, produjo un incremento de las emisiones de GEI, debido al aumento en la generación de electricidad en base a carbón y petróleo diesel. En este sentido, eliminar de la matriz eléctrica la Termoelectricidad a carbón y optar por ERNC, constituye un factor esencial para disminuir de forma considerable la participación de nuestro país en las emisiones de GEI.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, Chile es el segundo país que más emisiones de GEI per cápita genera de Sudamérica, solo superado por Venezuela, cuya matriz energética es petrolera. Las emisiones per cápita en el país, se han incrementado un 88% desde 1990 y un 11% desde 2010. Específicamente las emisiones de carbono han aumentado 150%, pasando de 9.095 toneladas métricas en 1990 a 22.681 toneladas métricas en 2013. De hecho, hacia 2008, Chile fue el segundo país a nivel mundial en aumento porcentual de emisiones per cápita de CO2, sólo superado por China. Chile sólo aporta aproximadamente el 0,26% de las emisiones de CO2 eq. a nivel mundial, pero las proyecciones indican un importante aumento de emisiones al año 2030, de alrededor de 390%. Además, el país es altamente vulnerable frente al fenómeno de cambio climático, ya que posee una orografía muy variable y pronunciada en especial en las dos cordilleras, de los Andes y de la Costa; sus ríos y reservorios hídricos son susceptibles de ser afectados, en particular en la plataforma de hielos continentales; y tiene un porcentaje muy importante del territorio susceptible a sequía y desertificación.

Impactos Locales

 

Son todos aquellos que repercuten de manera directa sobre la población y los recursos naturales existentes en las zonas aledañas al lugar donde funciona una central. Entre éstos destacan:

Impactos sobre recursos naturales: se producen tanto en el proceso de operación como de construcción de las centrales y se vinculan directamente a la degradación y daño a los ecosistemas, pérdida de especies a nivel local como resultado de la emisión de distintos contaminantes y metales pesados vertidos al aire, suelo y agua.

Impactos sobre otros sectores productivos: debido a la nocividad de sus emisiones, así como por la descarga al mar de aguas a elevadas temperaturas y el desmedro del paisaje, la generación de termoelectricidad repercute directamente sobre el normal funcionamiento de otros sectores productivos claves para el desarrollo de las comunidades locales, tales como la pesca artesanal, la agricultura y el turismo.

Impactos sobre la salud: abarcan desde alergias hasta problemas cardiovasculares, así como también el desarrollo de algunos tipos de cáncer. Además, generan una serie de costos económicos en el sector público, asociados al flujo de recursos estatales destinados a la mitigación de estos impactos, los que no son cubiertos por el sector privado encargado de la generación eléctrica.

Los impactos señalados tienen relación con los efectos producidos por: las emisiones a la atmosfera, el consumo de agua y alteración del ecosistema acuático, las descargas de residuos líquidos, el manejo de residuos sólidos y de materiales peligrosos, y emisiones acústicas. A continuación, se detalla brevemente cada uno de los principales efectos y su relación con los impactos previamente mencionados.

 

-Emisiones a la atmósfera

Las principales emisiones de las plantas termoeléctricas son las atmosféricas, tanto en términos del volumen de las emisiones como de su potencial para generar impactos negativos. La cantidad y las características de las emisiones a la atmósfera dependen de factores como el combustible, el tipo y el diseño de la unidad de combustión, las prácticas operacionales, las medidas de control de las emisiones y su estado de mantención (por ejemplo, control primario de la combustión, tratamiento secundario del gas de combustión) y la eficiencia general del sistema.

Específicamente, las emisiones de la combustión de carbón y petcoke dependen de la composición del combustible, del tipo y tamaño de la caldera, de las condiciones de encendido, de la carga, del tipo de tecnología de control de emisiones y del nivel de mantenimiento de los equipos. Los contaminantes atmosféricos principales de la combustión de carbones bituminosos y sub-bituminosos y de petcoke son material particulado (MP), óxidos de azufre (SOx) y óxidos de nitrógeno (NOx). Además, se emite material combustible, incluyendo CO, y numerosos compuestos orgánicos (HC), los que se emiten aún bajo condiciones de operación adecuadas (CNE, 2007). Dependiendo de las condiciones de almacenamiento y disposición, las pilas de carbón en canchas o patios de acopio y los depósitos de cenizas pueden constituir una fuente de polvo fugitivo, debido principalmente a la acción del viento. Por otra parte, el funcionamiento de una planta de energía térmica implica la generación de emisiones atmosféricas vinculadas a fuentes móviles, producto de los procesos de combustión relacionados con los motores de vehículos livianos, camiones y maquinaria utilizada que requiere su operación.

La Tabla 2, muestra los principales contaminantes atmosféricos generadas por la termoelectricidad. Estas emisiones a la atmósfera generan efectos nocivos para la salud de la población que se encuentra en el radio de influencia de una central termoeléctrica, que van desde dolores de cabeza, al aumento de la frecuencia de diferentes tipos de cáncer. Además, como algunos de estos contaminantes pueden producir lluvia ácida, ciertas zonas pueden verse afectadas por la acidificación de los suelos y cuerpos de agua cercanos superficiales y subterráneos. En este sentido, el funcionamiento de una central termoeléctrica en un territorio puede interferir con actividades económicas locales y/o comunales, como la agricultura, la ganadería y el turismo

Tabla 2. Resumen de emisiones atmosféricas generadas por la Termoelectricidad.

Contaminante Características Efectos
Material Particulado (MP10 y MP2,5) Partículas sólidas o líquidas conformadas por distintos compuestos, entre ellos nitratos, sulfatos, metales, polvos y cenizas. Su porción más fina (MP 2,5) es mucho más nociva para la salud, ya que ingresa directamente al torrente sanguíneo a través de los alvéolos pulmonares. Su nocividad no radica sólo en su tamaño, sino en su composición química, a la cual se asocia su toxicidad. Las partículas más peligrosas son aquella de características ácidas (sulfatos) y el material particulado proveniente del carbón. Los efectos en la salud son la irritación de vías respiratorias; tos y dificultad para respirar; disminución del funcionamiento pulmonar; asma; bronquitis crónica y mortalidad prematura en personas con enfermedades pulmonares y/o cardíacas; aumento de la frecuencia de cáncer pulmonar
Partículas Totales en Suspensión (PTS) Corresponden a compuestos de carbón, nitratos, sulfatos y metales como plomo, cobre, hierro y zinc.
Monóxido de Carbono (CO) Gas inodoro, incoloro e insípido muy tóxico. Surge de la quema incompleta de combustibles fósiles. Gas de efecto invernadero. No se percibe su presencia. En bajas concentraciones provoca dolor de cabeza, mareos, confusión, náuseas y fatiga. En altas concentraciones provoca muerte por asfixia. Contribuye al calentamiento global.
Monóxido de Nitrógeno (NO) Gas emitido por la quema incompleta de hidrocarburos o de sustancias orgánicas a altas temperaturas Reacciona con Hidrocarburos y la luz solar para formar oxidantes fotoquímicos o smog fotoquímico, además es precursor de la lluvia ácida, la cual acidifica la tierra y los cuerpos de agua.
Dióxido de Nitrógeno (NO2) Gas tóxico que se origina por la oxidación del monóxido de nitrógeno (NO) por la combustión de hidrocarburos. Es un agente oxidante, soluble en agua, de color caférojizo. Gas de efecto invernadero. En los seres humanos provoca daños en vías respiratorias, disminuye la capacidad pulmonar y aumenta la frecuencia de infecciones respiratorias. Precursor de la lluvia ácida. Contribuye al calentamiento global.
Sulfuro de Hidrógeno (H2S) Gas venenoso e incoloro (gas sulfhídrico), inflamable y característico por su hedor a huevos podridos En contacto con piel y ojos puede causar irritación y quemaduras. Al respirarlo provoca dolor de cabezas y náuseas. La intoxicación puede causar pérdida de conciencia, falla respiratoria y/o cardiovascular
Dióxido de Azufre
Anhídrido sulfuroso (SO2)
Gas incoloro de olor fuerte, no inflamable. Surge de la quema de combustibles que contienen azufre, como carbón y petróleo Irritante de las vías respiratorias y las conjuntivas oculares; broncoconstrictor. Estos efectos empeoran en presencia de partículas de agua y/o alta humedad ambiental. Precursor de ataques de asma. Destruye materiales calcáreos como mármol y cemento. Precursor de lluvia ácida.
Trióxido de Azufre (SO3) Gas generado a partir de la reacción de SO2 y oxígeno en la atmósfera. Produce daños sobre el aparato respiratorio y es precursor de la lluvia ácida.
Dióxido de Carbono (CO2) Gas incoloro y sin sabor. Principal gas de efecto invernadero; se encuentra en la atmósfera tal como se origina Forma una capa que absorbe la radiación solar que refleja la Tierra, provocando con esto el fenómeno del calentamiento global. Es dañino para la salud humana; en altas concentraciones provoca asfixia.
Ozono (O3) troposférico Se forman en la atmósfera por la reacción fotoquímica de óxidos de nitrógeno y compuestos volátiles (COVs) Es altamente oxidante y afecta a los tejidos vivos. En las personas provoca irritación ocular, de nariz y garganta, tos, dificultad y dolor durante la respiración
Ácido Sulfúrico (H2SO4) líquido aceitoso, incoloro, transparente y sumamente corrosivo. Una gran parte del ácido sulfúrico en el aire se forma por la liberación de anhídrido sulfuroso cuando se quema/incinera carbón, aceite y/o gasolina Provoca quemaduras en la piel y la carne. Al inhalarlo puede producir erosión de los dientes e irritación de la vía respiratoria. Beberlo puede quemar la boca, la garganta y el estómago, pudiendo causar la muerte. La lluvia ácida perjudica los bosques y las plantas, debilitándolos a través de la acción combinada del ácido sulfúrico y nítrico que arrastra el agua de las lluvias
Ácido Nítrico (HNO3) Es líquido y de olor sofocante. Surge de la reacción entre óxido de azufre y de nitrógeno con vapor de agua. No es combustible, pero facilita la combustión de otras sustancias. Puede ser corrosivo para la piel, ojos, nariz, membranas mucosas, tractos respiratorio y gastrointestinal, o cualquier tejido con el que tenga contacto. Exposiciones más leves pueden causar irritación en ojos, piel, membranas mucosas y tractos respiratorio y digestivo.
Smog Es una combinación de humo y niebla que cubre la atmósfera. Es extremadamente nocivo para la salud, especialmente en niños, adultos mayores y enfermos asmáticos. Dependiendo de los contaminantes que estén presentes en el smog, puede producir irritación de ojos y garganta, vómitos, ronquera, anemia, fatiga y enfermedades respiratorias crónicas.
Plomo (Pb) Es un metal pesado tóxico. Se lo encuentra en la atmósfera como material particulado proveniente de combustión de derivados del petróleo. Se acumula en el sistema nervioso central y es especialmente dañino para el desarrollo mental de los niños. Provoca anemia, fatiga, daño cerebral y problemas a los riñones. La intoxicación con plomo puede provocar daños permanentes en las personas.
Otros Metales Pesados:
Mercurio (Hg),
Níquel (Ni) y Vanadio (V)
Elementos químicos metálicos con una alta densidad relativa que pueden ingresar a la cadena trófica y causar daños en seres vivos. Son altamente tóxicos y venenosos, además de bioacumulables. Mercurio: provoca serios daños en los sistemas nervioso, cardiovascular, inmunológico y reproductor, pudiendo causar la muerte; Níquel: en cantidades elevadas aumenta las probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón, nariz, laringe y próstata.; Vanadio: puede tener un número importante de efectos sobre la salud humana, como irritación de pulmones, garganta, ojos y cavidades nasales, causar bronquitis y neumonía, así como daño cardiaco y vascular.

Fuente: Cartilla Termoeléctricas, Terram (2011)

Consumo de agua y alteración del ecosistema acuático

Actualmente, la mayoría de los procesos de generación termoeléctricos contemplan enfriamientos mediante el manejo de grandes volúmenes de agua que se captan principalmente desde el mar u otros cursos de agua naturales. En este proceso, puede ocurrir que la succión involucre el arrastre de organismos acuáticos, generalmente de tamaño pequeño (plancton, larvas, huevos, microalgas, etc.), hacia el interior del sistema de refrigeración, los cuales pueden resultar muertos o heridos debido al calor, el estrés físico o por los productos químicos utilizados para limpiar dicho sistema. En tanto, los organismos más grandes pueden ser muertos o heridos cuando son atrapados contra los filtros de malla o rejillas de las estructuras de succión.

Posteriormente la masa de agua es devuelta a una mayor temperatura (superando los 10 °C respecto a su temperatura de captación) y en un punto distinto al de captación, afectando a individuos, poblaciones y comunidades marinas, ya sea por la descarga de agua de enfriamiento o por vertimiento de contaminantes al ecosistema. Producto de que la masa de agua es devuelta a una temperatura mayor en relación con el cuerpo de agua receptor, dependiendo de la hidrodinámica de éste, se pueden generar plumas de aguas cálidas en la zona aledaña a la descarga, produciendo impactos biológicos significativos, tanto en el fondo marino -afectando a ciertas especies de invertebrados bentónicos-, como en la columna de agua. El impacto puede circunscribirse en un radio cercano a los puntos de descarga (cientos de metros aproximadamente), sin embargo, en casos extremos, los cambios en las estructuras comunitarias pueden abarcar un área mayor. De este modo, las plumas de aguas cálidas producidas por las descargas térmicas, puede afectar la cantidad y calidad de especies marinas, incluso provocando su desaparición. Además, algunas especies oportunistas, que tienen mayor capacidad de adaptación, generalmente predominan y reemplazan a las comunidades originales.

Así, producto de la alteración en la cantidad y/o calidad de los recursos, el funcionamiento de una central termoeléctrica puede producir la pérdida de actividades económicas, como la pesca artesanal y el turismo, lo que, a su vez, podría ocasionar la modificación de los rasgos de la identidad local del territorio, o de los componentes de la cultura local y la pérdida de sentimiento de arraigo/apego al mismo.

Este tipo de enfriamiento de las centrales termoeléctricas es el más utilizado tanto en Chile como en el mundo. Este tema, no ha sido suficientemente abordado por la institucionalidad medioambiental chilena y tampoco subsanado mundialmente. Sin ir más lejos, en Chile todas las termoeléctricas se ubican en las costas, impactando significativamente los ecosistemas marinos y las actividades económicas locales y comunitarias asociadas, desarrolladas tradicionalmente por los habitantes de los territorios.

Descarga de Residuos Líquidos

Los Residuos Líquidos de las centrales termoeléctricas, corresponden a las descargas térmicas -explicadas anteriormente- y las descargas de aguas residuales. El volumen asociado a las primeras es mucho mayor que el de las segundas.

Las descargas de aguas residuales tienen una composición química diversa, dependiendo del combustible utilizado para la generación eléctrica, así como también de la etapa del proceso. Entre los principales procesos que generan residuos industriales líquidos se encuentran las purgas de calderas, que corresponde al agua eliminada periódicamente para evitar la acumulación de impurezas que puedan afectar las calderas; las purgas del sistema de desulfuración de gases de combustión en centrales que utilizan carbón, para para prevenir la corrosión del sistema de desulfuración de gases; las escorrentías de las pilas de carbón,  debido a que el almacenamiento de este material en espacios abiertos permite el contacto del material con la lluvia, lo cual genera lixiviados que contienen sulfato ferroso y ácido sulfúrico; las aguas residuales asociadas a las cenizas en centrales que utilizan carbón y diésel, ya que se generan cenizas provenientes de la combustión que son recolectadas en estado húmedo, las cuales pueden contener sólidos y metales pesados, entre otras sustancias; las aguas residuales asociadas a la limpieza de equipos, relacionados con residuos procedentes de la combustión de carbón (hollín y cenizas volantes) que se acumulan en las superficies de los equipos (caldera y otros) y deben ser eliminados periódicamente; entre otros procesos.

De este modo, dada las características de los residuos industriales líquidos generados por una central termoeléctrica, si éstos son descargados directamente sobre cuerpos de agua, sin tratamiento previo, pueden provocar diversos impactos tales como: la alteración de la calidad del agua del cuerpo receptor, cambios en la estructura de la columna de agua (estratificación, que puede afectar los procesos de mezcla) y perturbación de las comunidades bentónicas y submareales.

Residuos sólidos y de materiales peligrosos

Las plantas de energía térmica de combustión de carbón y biomasa son las que generan más cantidad de residuos sólidos debido al porcentaje relativamente elevado de cenizas presentes en estos combustibles. Los principales residuos sólidos que genera la combustión de carbón y/o petcoke, en cuanto a volumen, corresponden a las cenizas, que pueden ser de dos tipos: volantes y de fondo. Las cenizas volantes, que constituyen la mayor parte de cenizas que generan este tipo de centrales (en general, alrededor de un 80% del total de cenizas), se generan por precipitación electrostática o por captación mecánica de los polvos presentes en los gases de combustión. En tanto, las cenizas de fondo son aquellas que se acumulan en la parte inferior de la caldera, conteniendo escoria y partículas más gruesas y pesadas que las cenizas volantes, razón por la cual también se les conoce como escorias de fondo.

Si bien las cenizas de combustión pueden contener una amplia gama de compuestos químicos (óxidos de sílice, aluminio, hierro y calcio), en nuestro país, no son considerados residuos peligrosos, de acuerdo a los análisis de peligrosidad efectuados en el marco del D.S. N° 148/2003 del Ministerio de Salud, que aprueba reglamento sanitario sobre manejo de residuos peligrosos en el proceso de desulfuración de gases de combustión, el cual se realiza para disminuir las emisiones de dióxido de azufre (SO2). Para la desulfuración de estos gases se utiliza caliza (CaCO3) o cal (CaO), dependiendo del sistema implementado, lo que genera yeso (CaSO4) como residuo sólido principal, el cual tampoco es considerado como residuo peligroso, de acuerdo con el D.S. N° 148/2003 del Ministerio de Salud. En general, el volumen generado de yeso equivale a un 25% del volumen de cenizas resultantes, aproximadamente. De este modo, el principal impacto asociado a la generación de cenizas y yeso es el volumen resultante, para lo cual se requiere habilitar sitios para su disposición final (SMA, 2014). Actualmente, estos residuos son considerados como materia prima para la industria cementera. Por su parte, las centrales que utilizan diésel y gas para la combustión, prácticamente, no generan este tipo de residuos sólidos, independientemente de la tecnología empleada.

Respecto de las sustancias y residuos peligrosos, las centrales termoeléctricas, independientemente del combustible utilizado y de la tecnología implementada, deben considerar el manejo y almacenamiento de sustancias peligrosas, así como también la generación de residuos peligrosos asociados, tales como aceites de recambio, grasas, materiales de mantención (impregnados con aceites y grasas), solventes usados, baterías, pinturas, entre otros. Estas sustancias y residuos pueden generar un efecto sobre la salud, por lo cual su manejo, almacenamiento y disposición final deben cumplir con la normativa aplicable (D.S. N° 148/2003 y D.S. N° 78/2009, ambos del Ministerio de Salud).

Ruido

Entre las principales fuentes de ruido en las plantas de energía térmica se encuentran lao equipos de: bombas, los compresores y los condensadores, los ventiladores, sopladores y las conducciones, los generadores eléctricos, motores y transformadores, las turbinas y sus elementos auxiliares, las calderas, los precipitadores electroestáticos y filtros de manga, por golpeo o vibración, los elementos auxiliares como los pulverizadores de carbón, las torres de refrigeración. Estos equipos pueden generar efectos sobre la salud, en caso de superar los límites indicados en el D.S. N° 146/1997 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia de la República, que establece norma de emisión de ruidos molestos generados por fuentes fijas. Por este motivo, aquellos equipos cuyas emisiones sonoras generen Niveles de Presión Sonora (NPS) mayores a las indicadas en la normativa señalada, deben incorporar sistemas de mitigación, que aseguren el cumplimiento de ella.

Movimientos Sociales:

Delimitaciones conceptuales para un enfoque territorial al estudio de los conflictos socioambientales

En Chile, desde la década de los ochenta se ha venido experimentando una fuerte reestructuración espacial, producto de la inserción del país en los fenómenos de la Globalización, a partir de la aplicación del modelo de desarrollo Neoliberal. Este proceso de incorporación de espacios en la geografía del capitalismo (Harvey, 2004), refleja una dinámica interdependiente entre las lógicas de poder Estatal y Capitalista, que propicia y determina configuraciones espacio-temporales.

El Estado, genera procesos de territorialización, a partir de la asignación de funcionalidades a los espacios por medio de discursos de desarrollo establecidos desde una lógica entro periferia. De este modo, transformando el capital nacional en global, logra posicionarse en la lógica del sistema-mundo neoliberal (Harvey, 2004). Estas representaciones institucionalizadas del espacio, están permitiendo la acumulación de capital a partir de la intervención de actores que solo buscan beneficios individuales y que en virtud de sus decisiones locacionales específicas, modelan la geografía de la producción en configuraciones espaciales diferentes. En definitiva, las instituciones nacionales se encuentran al servicio de capitales mundiales, y la territorialidad nacional está absolutamente disponible para su explotación productiva (Laurín, Núñez, 2013).

De este modo se reestructura la geografía nacional en regiones que el modelo entiende como “ganadoras”, es decir, espacios fértiles para el mercado global, que se ajustan a discursos desarrollistas provenientes desde centro, por lo que logran insertarse en las lógicas de producción capitalista, y regiones o territorios “perdedores” caracterizados por las funciones subsidiarias –producción de escaso valor–, que desarrollan actividades tradicionales, con bajas tasas de inversión.  En los territorios considerados “ganadores”, las acciones provenientes de las lógicas capitalistas, sumado al accionar del Estado como ente regulador que permite la superposición al desarrollo local de actividades que lo contravienen; y, como garante de los “derechos” del capital, van generando cambios y transformaciones en los territorios locales a partir de la instalación de dinámicas exógenas a los mismos, desde el punto de vista de las comunidades que lo habitan.

De acuerdo a lo mencionado, no existe una preocupación por los impactos que generan las “funcionalidades asignadas” a los espacios. De este modo, la instalación de dinámicas exógenas, determinan procesos de Desterritorialización, en el cual los actores sociales de mayor poder espacial, por lo tanto, político y económico, imponen su territorialización frente a los actores locales o comunitarios, y en esa acción desarticulan modos de vida locales que no necesariamente comparten la misma visión de desarrollo. Laurín, (2014, pág. 17) menciona que cuando a los espacios se les asigna una determinada funcionalidad se producen territorios de desigualdad que “(…) desplazan en la práctica a una parte de los actores que también son constructores de territorialidad: los pobladores del lugar, arraigados a sus lugares, desarrollando sus prácticas económicas y sus vidas cotidianas para la satisfacción de sus necesidades materiales”. Un ejemplo claro de lo descrito, corresponde a la pesca artesanal, que como “modo de producción tradicional” y actividad no intensiva en capital, transita hacia la desaparición, producto de la sobre-explotación de recursos naturales y la instalación de industrias contaminantes en sus territorios, que alteran el equilibrio ecosistémico sostenido históricamente por las relaciones entre los pescadores artesanales y la naturaleza como su medio de subsistencia.

Según lo mencionado, y siguiendo a Folchi (2001), la situación sobre la cual se genera un conflicto territorial se produce, justamente, cuando se tensiona la estabilidad histórica conseguida entre una comunidad y su hábitat, como consecuencia de la acción de algún agente extraño que altera o pretende alterar las relaciones preexistentes entre una comunidad y su ambiente, o bien, a la inversa, cuando una comunidad decide modificar su vinculación con el ambiente afectando los intereses de alguien más. En un conflicto territorial, entonces, el territorio se configura no tan solo en el lugar donde ocurre el conflicto, sino también en la razón del mismo, en la cuestión en disputa.

Los conflictos socioambientales son un tipo particular de conflicto territorial en que se da una incompatibilidad, enfrentamiento o lucha entre diferentes actores portadores de intereses opuestos, o de distintas concepciones del mundo, o valoraciones que se alinean alrededor de la prevención, eliminación o reparación de un “daño ambiental” esperable o que está ocurriendo, según el punto de vista de los actores que se consideran perjudicados. Es relevante mencionar, que el “daño ambiental”, implica una multiplicidad de aspectos que se enmarcan dentro del concepto “transformación ambiental”, relacionado con degradación de recursos, cambios en las formas de propiedad y acceso a éstos, cambio en el paisaje, cambio en el modo de producción, cambio en el modo de vida, migraciones, y no tan solo los problemas de contaminación, de los cuales la economía ambiental se hace cargo preferentemente, a través del concepto de “externalidades”.

En un conflicto socio ambiental diferentes tipos de relación sociedad/naturaleza antagónicos e incompatibles, encarnados por actores distintos, se encuentran, frente a frente, en el mismo espacio. De esta modo, este tipo de conflictos surge cuando una comunidad, que ha conseguido estabilizar su relación con el ambiente, aunque no sea una relación sustentable desde el punto de vista ambiental o en armonía con los equilibrios ecológicos, pero que ha consolidado históricamente un espacio socioambiental, en lo relativo a las dos dimensiones básicas de la conexión entre una comunidad y su hábitat: la disponibilidad de recursos y las condiciones de habitabilidad, toma conciencia de la amenaza de daño ambiental o del daño inminente y decide emprender acciones de diverso tipo en defensa de sus derechos ambientales (Folchi, 2001). Estos conflictos se dan en condiciones de brutal asimetría, tanto en términos económicos, como de acceso a la información y a los medios de comunicación, de modo que las posibilidades de validar la lógica territorial ante los propios pares y también más allá de las fronteras territoriales, se vuelven muy complejas en medio del contexto global y homogenizante que invalida e invisibiliza todo lo que pueda amenazarlo (OLCA, 2015).

De esta forma, se puede hablar de un proceso de reterritorialización, es decir, de un proceso emancipador de las comunidades afectadas por las acciones de actores externos a su cosmovisión. Los conflictos socioambientales nacen de un evento detonante (Lecourt & Faburel, 2008) que en otro lugar y otro momento no produciría el mismo efecto. El evento detona un conflicto amenazando la organización de un territorio identificado y apropiado en el sentido estricto o simbólico por un grupo social. Así, si consideramos que el territorio más allá de mirarlo como un “continente” de los fenómenos ambientales, es también parte de su “contenido”, los conflictos socio ambientales son una forma de apropiación y reivindicación del espacio en su sentido político, como forma concreta de apropiación de la naturaleza en su condición cotidiana (Di Méo, 1999).

Cartillas sobre: Mitos y las Realidades de las termoeléctricas a carbón:

1. El Lado Sucio del Carbón:
Los Impactos del Carbón y el Medio Ambiente

2. Camino a la Catástrofe Climática:
La Contribución del Carbón al Cambio Climático

3. Sed Insaciable:
Cómo el Carbón consume y contamina nuestra Agua

4. Carbón Limpio:
¡Una Sucia Mentira!