Últimos días en Copenhague: Crónica de un fracaso anunciado
La COP 15 (15ª Conferencia de las Partes de la Convención de Cambio Climático) de Copenhague será recordada como la cumbre de la exclusión. Columna de Gerardo Honty, desde Copenhague, publicada en EnergiaSur, com, 17 de diciembre 2009.
La COP 15 (15ª Conferencia de las Partes de la Convención de Cambio Climático) de Copenhague será recordada como la cumbre de la exclusión. Seguramente han visto a través de la prensa internacional las aglomeraciones afuera del Bella Center -edificio donde se desarrolla la COP- de personas que, habiendo sido acreditadas por la propia Naciones Unidas para participar de la cumbre, no pudieron ingresar. Pero no solo los activistas, las organizaciones sociales y la prensa, han tenido problemas para participar de esta reunión; hasta delegaciones oficiales han tenido dificultad. Las condiciones de seguridad y restricciones al ingreso por problemas locativos (tanto al edificio en general como a las reuniones en particular) han sido excesivas. Ayer miércoles, un representante del Brasil, en medio de una de las reuniones más trascendentes de esta COP denunció que al jefe de su delegación la seguridad no le había permitido ingresar. El jefe de la delegación de India expresó que a él mismo le había costado una enormidad poder atravesar todas las trabas que la seguridad le había puesto a su ingreso.
Pero quizá esto no sea lo peor. Ayer el presidente de la COP, el primer ministro danés Lars Løkke Rasmussen, anunció que la presidencia iría a presentar un nuevo documento de consenso que había sido consultado entre "algunas" delegaciones. Esto generó la saludable reacción de varios países -Brasil, China, India y Bolivia, entre otras- que habían soportado un penoso plenario desarrollado en la misma madrugada de ayer. Digo penoso porque el plenario que estaba previsto para comenzar a las 19:30 del martes se retrasó -en virtud de las negociaciones y consultas que se estaban desarrollando- hasta las 4:30 del miércoles. De ese plenario -que finalizó a las 7 de la mañana- surgió un documento oficial, de consenso de todas las delegaciones, que el nuevo texto del presidente de la COP pretende desconocer. Al momento de escribir esta crónica (las 15 horas del miércoles) las negociaciones aún están detenidas por esta razón.
¿Qué esperar?
Nada. La reunión de Copenhague no irá a producir ningún acuerdo sustancial. Los temas que traban el acuerdo son los mismos que han impedido los avances de esta negociación en los últimos cuatro años.
Para que se pudiera dar un paso adelante deberían darse al menos tres condiciones simultáneas. La primera es que los países desarrollados asuman ambiciosos compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Ambiciosos quiere decir que para el 2020 estos países deberían estar emitiendo entre un 25% y un 40% menos de lo que emitían en 1990. La segunda condición que tiene que cumplirse es que los países en desarrollo, al menos las economías mayores como China, India, Brasil o Sudáfrica, asuman algún compromiso de reducción de emisiones exigible internacionalmente. Y la tercera condición es que los países desarrollados se comprometan a aportar importantes cantidades de recursos financieros para apoyar las actividades de adaptación al cambio climático y promover el desarrollo sustentable de
los países en desarrollo.
Luego hay una cantidad de desacuerdos "menores": cómo serán los nuevos mecanismos del mercado de carbono, cómo se contabilizarán las absorciones de los sumideros (bosques y plantaciones), cómo se repartirán las cargas y los beneficios de la transferencia de recursos, etc. Pero los temas que realmente pueden destrabar la negociación son los tres primeros.
Cómo sigue
Los tiempos apremian. Una buena parte de los acuerdos expresados en el Protocolo de Kioto caducan en 2012 y hay urgencia por definir cómo se le dará continuidad. Entre otras cosas porque hay un mercado de carbono que mueve miles de millones de dólares al año y que depende de estas decisiones. Pero sobre todo porque, hasta donde se sabe, el crecimiento de las emisiones mundiales debería detenerse a más tardar en el 2013 y para comenzar luego un rápido declive de manera de evitar un cambio climático irreversible que amenazaría la vida humana.
La única alternativa que tienen los negociadores a la vista es posponer el momento de la toma de decisión para mediados de 2010 (pasando a un cuarto intermedio hasta junio) o pasar toda la decisión para la COP 16 que se realizará en México. A la vista de los nulos avances logrados hasta ahora en Copenhague, y de los escasísimos progresos alcanzados en los últimos cuatro años de negociaciones, esperar un acuerdo significativo en esta COP 15 es esperar un milagro.