[Austerra] Estudio documenta más de 200 especies asociadas a los bosques de huiro en el Estrecho de Magallanes
En torno a los huirales como especie fundacional, la investigación realizada por Rewilding Chile en conjunto a las Universidades de Valparaíso y Austral contabilizó más de 200 invertebrados, peces y algas, cifra que da cuenta del valor ecológico de los ecosistemas de los bosques de macroalgas ubicados en el sector de Cabo Froward. Fuente: Austerra, 27 de agosto de 2026.
En Cabo Froward, ubicado en el último punto al sur del continente americano, las aguas del Estrecho de Magallanes resguardan un tesoro para la biodiversidad que, si bien se ha estudiado profusamente, hasta ahora no había revelado la magnitud de su valor ecológico: los bosques de huiro o kelp (Macrocystis pyrifera), hábitat y fuente de alimentación y refugio de numerosas especies, desde la columna de agua hasta el fondo marino. Es decir, una especie fundacional, tanto para el ciclo de vida de cada uno de los organismos marinos como para el entramado trófico del ecosistema en su totalidad.
Pero para determinar la riqueza biológica asociada a estos bosques, hacía falta saber cuántas especies son las que se benefician de ellos, dónde se encuentran, cómo varían según la estación del año y otras variables.
Mediante dos campañas de terreno —una en primavera de 2024 y otra en otoño de 2025— en doce estaciones distribuidas entre los sectores oeste, central y este de Cabo Froward, un equipo de investigadores liderado por el Programa Marino de Rewilding Chile, junto a especialistas de las Universidades de Valparaíso y Austral, llegó a un número: en la zona muestreada, existen 238 grupos de especies distintas o taxas, entre zooplancton, invertebrados bentónicos, macroalgas del sotobosque y peces. El registro es superior al de otras investigaciones en el sector e incluso podría seguir creciendo mientras más mediciones se realicen.
“Con esta expedición estamos relevando la desconocida biodiversidad marina de Cabo Froward de la manera más integral o completa posible, investigando en todos los diferentes ambientes desde la columna de agua hasta el fondo marino y comparando resultados entre estaciones de primavera y otoño”, comentó Mathias Hüne, director del Programa Marino de Fundación Rewilding Chile.
“Es la primera vez que se hace un levantamiento de cuántas especies se pueden asociar o habitan en los huirales o bosques de la macroalga parda Macrocystis pyrifera en el Estrecho de Magallanes”, agregó.
Buzos, cuadrantes y redes de zooplancton
Para contabilizar las especies presentes, se realizaron transectos submarinos en los que buzos científicos censaron peces y fotografiaron cuadrantes del fondo marino para identificar a los invertebrados, como moluscos y equinodermos, además de las algas. También se hizo captura de zooplancton mediante red Bongo, junto con el registro de variables ambientales del agua como temperatura, salinidad y oxígeno disuelto.
El estudio arrojó que el zooplancton y las especies del fondo marino fueron los grupos taxonómicos más numerosos, a diferencia de los peces con sólo una decena, pero bastante vistosos, entre ellos, una especie de pez dormilón (del género Cottoperca), llamado así por los pescadores, y las desconocidas especies de peces de la familia Zoarcidae, conocidas como morenitas. En cuanto a los invertebrados, destaca el registro de bryozoos, que se asientan sobre láminas de huiros o conchas asemejando musgo cuando, en realidad, son colonias formadas por cientos o miles de individuos.
La investigación acaba de ser publicada en la revista Diversity, con el título “Structure and Spatio-Temporal Dynamics of Marine Communities Associated with the Kelp Forests at Cape Froward, Strait of Magellan”, bajo la autoría de Mathias Hüne, Mauricio Palacios, Benjamín Rodríguez, Jonathan Poblete, Dayane Osman y Javiera Álvarez, de Rewilding Chile; Mauricio Landaeta, Alexandra Vivar y Tamara Segovia, del Laboratorio de Ictiología e Interacciones Biofísicas (LABITI) de la Universidad de Valparaíso e Ignacio Garrido, del Laboratorio Costero de Recursos Acuáticos de Calfuco (ICML) de la Universidad Austral de Chile.
Un hotspot en el sector occidental
En cuanto a los resultados, el doctor en Oceanografía Mauricio Landaeta, de la Universidad de Valparaíso, indicó que el zooplancton evidenció una marcada variación estacional, con mayor riqueza en primavera, mientras que los invertebrados bentónicos, o del fondo marino, se mantuvieron relativamente estables a lo largo del año, pero variando según el sector geográfico donde se los observó. El investigador destacó el área al occidental de Cabo Froward como un hotspot de biodiversidad “que ya se reconoce como una zona importante de alimentación para mamíferos marinos”, señaló.
En su opinión, uno de los principales aportes del trabajo es entender los patrones de diversidad asociados a los bosques de huiro. “La incorporación de las comunidades de macroalgas y el análisis fino del zooplancton aumentaron el conocimiento sobre la estructura y dinámica del ecosistema asociado al huiro. Por otro lado, el estudio recién publicado representa un análisis crítico independiente, revisado por pares, que puede ser citado con confianza por los tomadores de decisiones en la propuesta de medidas de conservación”, subrayó.
Según Mathias Hüne, los resultados de este estudio constituyen una base de referencia para comparar futuros cambios en la distribución de las especies. “Lo más importante es que entregan una base científica sólida para promover medidas de conservación en los bosques de kelp de la Patagonia austral, reconociendo su rol como reservorios de biodiversidad en el extremo sur de América”, indicó.
Los datos de esta investigación se encuentran disponibles a través del Sistema Global de Información sobre Biodiversidad (GBIF), administrado en Chile por el Ministerio del Medio Ambiente.