LO QUE DEBEMOS SABER

En los últimos años hemos visto en Chile un limitado debate sobre energía, centrado principalmente en la generación de electricidad, en el que se establecen posiciones y...


cartilla_ciudadanaEn los últimos años hemos visto en Chile un limitado debate sobre energía, centrado principalmente en la generación de electricidad, en el que se establecen posiciones y opiniones en relación a cuál es la mejor forma de producir electricidad en el país: hidroelectricidad, termoelectricidad, energías renovables no convencionales (ERNC) e incluso energía nuclear, analizando costos y beneficios de una u otra tecnología con miras a abastecer la demanda eléctrica de Chile durante los próximos años.

Esta discusión pública se ha dado a través de los medios de comunicación, en seminarios y otras actividades, donde las opiniones de autoridades de gobierno, políticos en general y empresarios de diversos sectores -tanto productores como grandes consumidores de energía- aparecen con una presencia relevante y mayor visibilidad. En este contexto, ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil resultan poco considerados.

Las opiniones ciudadanas y particularmente los conflictos socioambientales ocasionados por proyectos de generación eléctrica han ido en aumento a partir del año 2006 debido a la crisis de abastecimiento de gas natural proveniente de Argentina, lo que provocó, desde mediados de 2007, recortes superiores al 90% del suministro contratado, situación que mantuvo en jaque la seguridad del suministro eléctrico, y su relación con el aumento en la proyección y construcción de una serie de centrales termoeléctricas a carbón y diesel destinadas a satisfacer la demanda eléctrica de corto plazo.

Esta situación cristalizó sus demandas durante el primer año del gobierno del presidente Sebastián Piñera, cuando la termoelectricidad se posicionó en el centro de la discusión pública en torno a la generación eléctrica, principalmente después de la intervención del Presidente de la República para frenar la construcción de la central termoeléctrica Barrancones, colindante a una reserva marina, hecho que marcó un hito y es una señal clara que las cosas en materia de institucionalidad ambiental y política energética no están bien y que es necesario revisar lo que pasa en nuestro país en materia de política pública.

Además, esta situación adquiere una connotación socioambiental aún mayor cuando se observa que la finalidad de este tipo de proyectos no es otro que dar respuesta a la creciente demanda energética de los sectores industrial y minero, quienes en la actualidad -en conjunto- consumen cerca del 66% de la electricidad total generada en el país (29,3% Industria y 36,4% minería), es decir, el triple del consumo público y residencial, quienes sólo justifican el 18% de la demanda total en este sentido.

Ante esto, la presente cartilla busca contribuir a que ciudadanas y ciudadanos conozcan y entiendan los conceptos claves del sector termoeléctrico, con la finalidad de facilitar tanto su comprensión, como un posterior análisis de su funcionamiento y regulación en el ámbito nacional, como también la situación de este tipo de generación a nivel internacional. Además, se describen los impactos sociales, ambientales y económicos que produce este sector, así como su contribución al calentamiento global y el cambio climático.


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