Chile – Argentina, minería binacional otra vez
By valentina

Chile – Argentina, minería binacional otra vez

La columna escrita por Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram, aborda la reactivación del tratado minero binacional entre Chile y Argentina en un contexto de impulso a la inversión extractiva, advirtiendo sobre los riesgos socioambientales de nuevos proyectos como Vicuña y el debilitamiento de la protección de glaciares, en un escenario marcado por la crisis climática y la creciente presión sobre las fuentes de agua en ambos países. Fuente: La Nueva Minería, 23 de abril de 2026.

A comienzos de abril el presidente Kast realizó su primera visita fuera de Chile, siguiendo la tradición diplomática no escrita viajó a Argentina a reunirse con Milei. Entre los temas de agenda abordados por ambos mandatarios estuvo el tratado minero binacional, un Acuerdo suscrito el año 1997 por los entonces presidentes de Chile y Argentina, Eduardo Frei y Carlos Menem y que entró en vigor el año 2000. Cabe recordar que este tratado sigue vigente y conlleva la creación de una zona a lo largo de la cordillera de los Andes de ambos países en la cual se establecen reglas distintas a las regulaciones existentes en cada nación. Su propósito es facilitar el establecimiento de actividades mineras y en definitiva permite el “aprovechamiento conjunto” de recursos a ambos lados de la frontera, el cual puede ser realizado por empresas nacionales o transnacionales. Es más, recientemente Chile y Argentina acordaron retomar las sesiones las sesiones de la Comisión Administradora de este Acuerdo durante el primer semestre del presente año, ello con el propósito de dar celeridad a los proyectos fronterizos que utilicen este marco jurídico.

Hoy, después de 30 años de su suscripción y tras el extenso conflicto socioambiental de Pascua Lama, el primer proyecto minero binacional culminó sin poder materializarse y finalmente fue desistido por la minera Barrick Gold, pareciera que el acuerdo vuelve a tomar vigencia o la menos abre la posibilidad de que se instalen nuevos proyectos a su alero. Esto ocurre al mismo tiempo que en el país trasandino se aprueba en el parlamento una modificación a la ley de glaciares de Argentina, que debilita el sistema de protección que estaba vigente desde el año 2010, el cual durante todo este tiempo fue considerado un referente regional. Estos cambios tienen por objeto impulsar con mayor facilidad   proyectos mineros en el país transandino, pero también vuelven a viabilizar la minería binacional, lo cual de materializarse sin duda afectará glaciares y con ello la disponibilidad de agua en ambos países.

Bajo este marco normativo pretende instalarse el proyecto Vicuña, de propiedad de BHP y Lundin Mining, para la extracción de cobre, oro y plata, el cual se materializaría en los Andes centrales de Argentina y Chile, en el denominado Distrito Vicuña. De hecho, desde hace varios años los ejecutivos de Lundin Mining vienen señalando la importancia que tiene Chile para el desarrollo de su empresa, donde tienen participación en las operaciones de las faenas mineras Candelaria y Caserones, las cuales se ubican en la región de Atacama.

Según la información de prensa el denominado Distrito Vicuña sería un área con uno de los yacimientos más grandes descubiertos en los últimos 30 años, en el cual las empresas (BHP-Lundin) se plantean utilizar el tratado minero binacional para sus operaciones, iniciativa que aparentemente cuenta con el aval de ambos mandatarios. Dado el contexto actual parece evidente que las promesas de promover la inversión y generar empleo son prioritarias en ambos gobiernos, sin preguntarse el impacto socioambiental que una iniciativa de estas características puede tener sobre las poblaciones locales.

Si bien la minera ha señalado que en una primera etapa el proyecto se desarrollara 100% en Argentina, también han dicho que este podría extenderse a nuestro país, particularmente a la región donde ya opera la minera.

No sabemos si el proyecto Vicuña será el primero de una nueva andanada que pretende materializarse utilizando el Tratado minero binacional, el cual crea una franja entre los 3.800 y 5.000 m.s.n.m.  a ambos lados de la cordillera donde existen glaciares que cumplen un rol fundamental en el ciclo hidrológico y en el mantenimiento de los ecosistemas, así como en abastecer de agua las comunidades y morigerar el clima. Entonces hoy ante una arremetida pro inversión con bajos resguardos ambientales, cabe preguntarse si este es el mejor camino para el desarrollo del país. En ese sentido cabe recordar que han pasado más de 25 años de la entrada en vigor de este Tratado y en todo este periodo de tiempo el mundo ha cambiado fuertemente. Si bien las empresas mineras pueden decir que han mejorado su tecnología, también es cierto que cada día sentimos con más fuerza los efectos de la crisis climática, entre aquellos los que tienen relación con el cambio en el régimen de precipitaciones. Esto en el caso de Chile es particularmente relevante, pues nos abastecemos de agua para el consumo humano de fuentes que emanan de los glaciares emplazados en la alta cordillera. Entonces antes de entusiasmarnos con proyectos binacionales sería más conveniente conocer qué se afectaría con este tipo de desarrollo minero.

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  • 24/04/2026

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