[EMOL] Daños, críticas, pronóstico y temor por incendios: Cinco aristas que dejó el impacto de El Niño en la RM
By valentina

[EMOL] Daños, críticas, pronóstico y temor por incendios: Cinco aristas que dejó el impacto de El Niño en la RM

Las lluvias del martes y el aluvión de la semana fueron inéditos en octubre. Fuente: Emol, 18 de octubre de 2026.

Daños que dejó la lluvia

La tarde del martes pasado, la Región Metropolitana vivió un inesperado día de lluvia, granizo, tormentas eléctricas y hasta un tornado. Todo atribuible al fenómeno de El Niño. En especial en Providencia y Ñuñoa esto provocó anegamientos en calles y estacionamientos, problemas de conectividad y alteraciones en el funcionamiento de servicios públicos.

Y también la Dirección Meteorológica de Chile reportó un tornado de intensidad EF0 en Estación Central, que llevó a la voladura de techos en terminales de buses. En su momento peak, las lluvias llevaron a que 36 mil clientes estuvieran sin suministro eléctrico. Además, la emergencia también obligó a suspender las clases en establecimientos de estas comunas, mientras equipos municipales trabajaban en la extracción de agua y la evaluación de los daños. Y Metro también tuvo que cerrar estaciones por inundaciones.

Esto, sumado al aluvión de la semana pasada en Las Condes que hizo colapsar aún más las comunas del sector oriente y sus principales arterias. De hecho, aún hay trabajos en establecimientos educacionales para sacar el agua y el barro que dejaron estos dos fenómenos “anormales”, según lo han descrito las autoridades.

Críticas por ausencia de vocerías

A medida que la emergencia avanzaba, también proliferaron las críticas a la respuesta institucional. Un grupo de alcaldes y parlamentarios cuestionaron la coordinación, la comunicación del riesgo y la capacidad preventiva de los organismos encargados de enfrentar este tipo de situaciones. El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, criticó duramente a Senapred y pidió que el organismo dejara de ser un servicio pequeño y tuviera mayor capacidad efectiva de respuesta. Las críticas se extendieron a la comunicación del Ejecutivo, especialmente por la dificultad de transmitir con claridad qué estaba ocurriendo, cuáles eran las zonas de mayor riesgo y qué debían hacer los ciudadanos.

La directora de Senapred, Alicia Cebrián, defendió la actuación del servicio y sostuvo que el fenómeno de El Niño se venía monitoreando desde comienzos de año y que el evento del martes estaba bajo seguimiento desde el viernes anterior. Y desde el Gobierno, el encargado de responder fue el subsecretario del Interior, Máximo Pavez.

“Nosotros hemos tenido las vocerías permanentes. Cada vez que hay un evento (climatológico), en (la sede de) Senapred está el subsecretario del Interior o el ministro del Interior (Claudio Alvarado); o ambos con la directora de Senapred (Alicia Cebrián). La primera respuesta (ante una emergencia) es el municipio, por lo tanto valoramos que todos los de la Región Metropolitana que estaban con alerta roja (por remoción en masa) en la precordillera hayan hecho su Cogrid. (Además), la vocería en la emergencia ha sido permanente. Cuando se requiere la respuesta en el nivel regional, ahí están los delegados presidenciales y, para lo demás, están las autoridades del Ministerio del Interior”, sostuvo la autoridad.

Impacto económico

Lo del martes, sumado al aluvión de la semana pasada en Las Condes, llevaron a la Asociación de Aseguradoras a estimar los daños. En el caso de Las Condes, una estimación preliminar de la consultora Inciti cifró en US$172,8 millones los daños a las construcciones. La Asociación de Aseguradores de Chile elevó posteriormente a US$200 millones la estimación conjunta de las pérdidas asociadas al aluvión y a las tormentas que afectaron al sector oriente de Santiago.

Pero el impacto económico no se agota en el costo de las reparaciones. Cuando una emergencia interrumpe la operación de una empresa, daña infraestructura o impide el normal desarrollo de una faena, también puede afectar los niveles de producción y las decisiones de inversión. Ese es precisamente uno de los riesgos que advierten los economistas ante la posibilidad de que las condiciones climáticas adversas se prolonguen durante los meses que restan de 2026.

El economista Felipe Alarcón, de EuroAmerica, señaló que el impacto previo de El Niño ya lo había llevado a reducir su estimación de crecimiento para el año a 0%. Advirtió, además, que si las condiciones meteorológicas perjudican la actividad entre octubre y diciembre, podrían restarse una o dos décimas adicionales al crecimiento y llevarlo a terreno contractivo.

¿Más lluvias?

Tras estos días de lluvias, las últimas jornadas han estado marcadas por altas temperaturas y escasez de agua caída. Sin embargo, proyecciones meteorológicas anticiparon el posible ingreso de un nuevo sistema frontal, que podría comenzar hoy domingo 18. Este nuevo sistema afectaría inicialmente en sectores interiores de Valparaíso, la Región Metropolitana y O’Higgins, con posibilidad de extenderse a otras regiones durante los días siguientes.

Además, los expertos ya informaron que este es un año anómalo, con un octubre histórico con récord de 108 milímetros caídos, superando los 102 de 1930. El pasado martes cayeron 13,4 milímetros en la estación de Quinta Normal, que es la que históricamente sirve de parámetro para la Región Metropolitana. Y es así como proyectan que habría lluvia en lo que resta de primavera, e incluso en verano.

“Podemos tener precipitaciones tropicales en primavera y verano. De hecho, está pronosticado que el peak de El Niño sea en diciembre”, sostuvieron Arnaldo Zúñiga, director de Servicio Meteorológico, y Gonzalo Espinoza, jefe del Servicio Meteorológico de la Armada. Incluso, los expertos no descartan que fenómenos como el registrado en Santiago centro y Estación Central pueda volver a repetirse.

Temor ante incendios

El Niño está marcado por altas temperaturas, algo que tienen en alerta a las autoridades de cara al verano, donde está el riesgo latente de incendios forestales. El geógrafo Alejandro Vial Latorre, especialista de la Universidad de Santiago, advirtió que el crecimiento de hierba durante una primavera lluviosa podría elevar el peligro de incendios en enero y febrero, cuando aumenten las temperaturas y se sequen esos materiales vegetales.

Asimismo, los modelos meteorológicos de la Organización Meteorológica Mundial anticipan un verano con olas de calor prolongadas y temperaturas que podrían superar los 40°C en los valles interiores de la zona centro-sur. Estas condiciones extremas reducen a mínimos históricos la humedad de la vegetación, dejando el ecosistema vulnerable a cualquier chispa o negligencia humana.

El riesgo es especialmente relevante en zonas de interfaz urbano-rural, donde viviendas, caminos y otras infraestructuras conviven con vegetación susceptible de arder. En esos sectores, la acumulación de pasto seco, las altas temperaturas, la baja humedad relativa y los episodios de viento pueden facilitar la propagación del fuego.

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  • 19/10/2026

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