“Mala interpretación de la ley”: Poduje culpa a la delimitación de humedales por falta de suelo para vivienda en Valdivia
En una sesión de la Cámara del 25 de marzo, el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, afirmó que Valdivia enfrenta un severo problema de suelo para proyectos habitacionales y vinculó parte de esa dificultad a la delimitación de humedales en la ciudad. Lo hizo al responder una intervención del diputado por Los Ríos Omar Sabat, quien planteó que en la capital regional existe un problema grave de disponibilidad de terrenos para vivienda. Fuente: El Mostrador, 7 de abril de 2026.
“En el caso de Valdivia tenemos tierra en Guacamayo, que queda poca, y en Las Ánimas hay unas opciones que también son limitadas“, señaló el ministro. Luego agregó que “los humedales que se han definido en Valdivia, por una mala interpretación de la ley de humedales, abarcan casi toda la ciudad“, y sostuvo que, por esa razón, hoy están “sin posibilidades de comprar terreno” para las familias. También indicó que existe un paño fiscal “en el regimiento Bueras“, donde, según dijo, se realiza el último trámite con Bienes Nacionales y que estaría destinado a viviendas en altura.
La respuesta de Poduje surgió luego de que Sabat advirtiera que en Valdivia las condiciones del suelo han ido empujando soluciones habitacionales en altura, con dificultades para personas mayores y personas con discapacidad. Fue en ese intercambio que el ministro instaló el diagnóstico más duro sobre la relación entre vivienda, humedales y expansión urbana en la capital regional.
La afirmación abrió un frente sensible en una ciudad donde la protección de humedales se ha vuelto parte central de la discusión urbana. La arquitecta Karen Andersen, académica de la UACh, sostiene que la protección de los humedales Krahmer, Catrico, Angachilla, Bosque Miraflores, Las Mulatas, Guacamayo e Isla Teja, bajo la Ley 21.202, “lejos de ser una medida arbitraria que obstaculiza el desarrollo, posee fundamentos científicos y representa un diálogo importante de saberes territoriales“. Recuerda, además, que en 2025 Valdivia fue reconocida por la Convención Ramsar como la primera “Ciudad Humedal” de Latinoamérica, integrando “un selecto grupo internacional comprometido con la gestión y valorización de estos ecosistemas“.
Para Andersen, la discusión de fondo no es humedal versus vivienda, sino el modelo urbano que Valdivia necesita. “El real desafío del desarrollo urbano en Valdivia está en innovar en modelos de habitabilidad“, plantea, y propone densificar terrenos aptos y entender el humedal como un servicio ecosistémico que cumple funciones de control de inundaciones, regulación térmica y purificación de aguas. Su advertencia final apunta directo al diagnóstico ministerial: “retroceder en la protección de nuestros humedales bajo la premisa de la urgencia habitacional es una visión cortoplacista“.
La respuesta más directa llegó desde la Municipalidad de Valdivia. La alcaldesa Carla Amtmann cuestionó que el ministro haya instalado ese diagnóstico y lo desmintió con cifras. “Me preocupa que un ministro de Vivienda no conozca la realidad de nuestra ciudad, y que se exponga comunicando información que no se ajusta a la realidad“, señaló. Luego agregó: “La información es objetiva yl a realidad es que hay más de 140 hectáreas disponibles dentro de nuestro territorio operacional“.
Amtmann añadió que “más que ocupar el desafío habitacional para criticar la protección de los humedales“, el foco debiera estar en destinar urgencia y recursos a construir “donde tenemos suelo apto, no inundable y disponible“.
Más allá de la polémica, Cristóbal Lamarca, arquitecto de Visión Valdivia, magíster en Geografía y académico de la USS Valdivia, plantea que el estudio Déficit Cero y el plan de acción local ya identifican una necesidad de 21 mil viviendas en la ciudad y que, además, existen 29 proyectos en cartera. “Hay una oportunidad concreta que hay que pasar a ejecución“, señala.
Lamarca, sin embargo, también matiza la tesis de Poduje. A su juicio, en una ciudad con escasez de suelo como Valdivia, “el modelo de casa con patio” no parece ser el más adecuado, porque requiere nuevas urbanizaciones y más calles. Por eso, plantea que la salida deberá considerar mayor densidad y altura en terrenos con oportunidad urbana ya existente. Su principal contrapunto apunta a la infraestructura. “El principal problema no es el área protegida, sino que el 84% del suelo disponible con buena calidad para construir está fuera del área de operación de las empresas sanitarias“, dice. En su mirada, el desafío pasa por activar infraestructura pública y concesionada que permita habilitar suelo urbano. “Con esas dos combinaciones, sin tener que echarle mano a la naturaleza, podríamos seguir desarrollando la ciudad y proveyendo viviendas“, concluye.