Pasar a la implementación: el desafío tras la aprobación de dos propuestas chilenas para proteger especies migratorias en peligro de extinción
By valentina

Pasar a la implementación: el desafío tras la aprobación de dos propuestas chilenas para proteger especies migratorias en peligro de extinción

En la reciente COP15 de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), realizada en Brasil, fueron adoptados los instrumentos de protección para el Chorlo de Magallanes y el Zarapito de pico recto. Si bien se trata de un hito importante, lo fundamental es ejecutar las acciones para reducir las amenazas a su ciclo vital, es decir, conservar los ecosistemas en sus rutas de desplazamiento. Así como estas aves, también están en riesgo especies migratorias de fauna marina y terrestre que deben ser atendidas. Fuente: País Circular, 8 de abril de 2026.

Muy motivada regresó la delegación chilena que estuvo en Campo Grande, Brasil, participando en la 15ª Conferencia de las Partes (COP 15) de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), a fines de marzo. No era para menos: en la instancia, que cuenta con 133 Estados parte, fueron aprobadas dos propuestas presentadas por Chile, relativas a dos aves en peligro de extinción: el Chorlo de Magallanes y el Zarapito de pico recto.

Formalmente, las proposiciones fueron entregadas por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), que actúa como Secretaría Técnica del Comité Nacional de la CMS, que es presidido por el Ministerio de Relaciones Exteriores. En concreto, se trata de una Acción Concertada Chile-Argentina para conservar y recuperar al Chorlo de Magallanes (Pluvianellus socialis). Y la inclusión del Zarapito de pico recto (Limosa haemastica) en el Apéndice 1, con el apoyo de Perú y Brasil.

Ahora que ya fueron adoptadas esas dos herramientas, el desafío es llevar a cabo medidas concretas para reducir la creciente presión sobre sus hábitats a lo largo de las rutas que usan para migrar. Así lo manifiestan dos especialistas consultados por País Circular: Marcela Ruiz, bióloga marina y fundadora de Acústica Marina, y Diego Luna Quevedo, de la ONG Manomet Conservation Sciences, quien estuvo participando en la COP 15.

Sobre el Chorlo de Magallanes y el Zarapito de pico recto, Luna Quevedo explica que, en el caso de estas especies de aves playeras de larga migración, “la conservación depende de abordar las amenazas a escala de ciclo de vida anual, más allá de conservar un determinado sitio, en un determinado país. Por lo tanto, la acción y la cooperación internacional es un elemento clave”.

“Estamos hablando de especies que tienen severos problemas de conservación y que están con sus poblaciones declinando. Por un lado, el Chorlo de Magallanes es una especie de las más raras y únicas, que se mueve solo en la Patagonia de Chile y Argentina. Está en peligro clasificado, según el reglamento de clasificación de especies de ambos países y, de hecho, quedan menos de mil individuos, según los últimos monitoreos”, detalla el especialista en Política y Gobernanza de Manomet Conservation Science.

“Mientras que el  Zarapito de pico recto es una especie migratoria de larga distancia, que vuela casi 30 mil kilómetros, de ida y vuelta, entre el Ártico de Canadá y Estados Unidos, y los humedales orientales de Chiloé, que albergan la parte más importante de la población del Pacífico. Por lo tanto, Chile tiene un rol preponderante, tanto en la ruta del Pacífico de las Américas como en la Patagonia”, agrega Diego Luna.

En tanto, Marcela Ruiz expone que en los distintos ecosistemas existen amenazas “que tienen que ver con la fragmentación de los hábitats, pero también con la pérdida de esos hábitats”.

“Entonces, para especies como el Zarapito de pico recto, que dependen de lugares específicos dentro de una ruta migratoria, que es una ruta migratoria que no conoce de fronteras, se necesita de una regulación que dé la seguridad de que estas especies, en sus distintos sitios de migración, van a tener esos ecosistemas que necesitan para desarrollarse, para poder cumplir con sus rutas”.

“Por consiguiente, el tema  acá es proteger, estratégicamente, corredores biológicos para que la migración completa sea exitosa. Que es lo que se necesita, tanto como medida de mitigación, pero también como protección del ecosistema propiamente tal”, afirma lafundadora & CEO de Acústica Marina.

Diego Luna y Marcela Ruiz.

“La conservación depende de abordar las amenazas a escala de ciclo de vida anual, más allá de conservar un determinado sitio, en un determinado país”.

Diego Luna, especialista en Política y Gobernanza de Manomet Conservation Science.

Del papel a la acción

Respecto a los instrumentos que proporciona la CMS, el Apéndice 1 pone en lista aquellas especies migratorias que están en peligro de extinción. “Eso implica que, cuando una especie ingresa al Apéndice 1, los países que forman parte de su área de distribución tienen que conservar, restaurar los hábitats y eliminar los obstáculos a la migración. Es como una señal internacional de urgencia y ahí se activan mecanismos de cooperación entre los países”, explica Diego Luna.

En tanto, la Acción Concertada es un mecanismo diseñado para acelerar esa cooperación internacional por las especies que ya están en el Apéndice 1. “Eso te lleva a alinear políticas, y medidas de conservación y monitoreo entre países. Implica que estos tienen que proponer un plan conjunto, como lo hizo Chile con Argentina”, expresa el también integrante de la Red Hemisférica de Reservas Para Aves Playeras.

¿Qué sigue ahora? Tras la aprobación de las medidas presentadas por Chile en la COP 15, lo que viene dependerá de lo que indiquen los instrumentos mencionados.

En el caso del Chorlo de Magallanes, como ya hay una agenda binacional que está en marcha entre Chile y Argentina, el próximo paso es implementarla. Y en cuanto a la propuesta del Zarapito de pico recto, que Chile presentó, y que Perú y Brasil apoyaron, el desafío está en alinear al resto de los países que están en la ruta migratoria y comenzar a definir prioridades, para luego acordar acciones.

“Cuando se adoptan estas herramientas, tanto el Apéndice 1 como la Acción Concertada, los países tienen que empezar a reportar sobre lo que hicieron en las próximas convenciones. Cuando tú utilizas de alguna manera estos mecanismos, estás obligado al cumplimiento, porque estamos hablando de una convención que tiene carácter internacional. Estamos hablando de que hay 133 partes contratantes, con el propósito de contribuir a resguardar los hábitats en el área de distribución”, afirma el especialista en Política y Gobernanza de Manomet Conservation Science.

Según expone, el 49% de las poblaciones que están protegidas por CMS están en declive, mientras que el 24% ya se enfrenta a la extinción. Para velar por la conservación del Chorlo de Magallanes y el Zarapito de pico recto, Luna comenta que tomaron el criterio de la urgencia, en el primer caso, por su situación poblacional crítica. Mientras que, en el segundo, utilizaron el criterio de contar con amplia información científica, con el reto de monitorear la especie a escala de ciclo de vida.

Al respecto, Marcela Ruiz declara que sus expectativas son saltar de los acuerdos de la diplomacia a la acción. “De lo que acordamos en determinadas conferencias, reuniones, que principalmente queda un poco en papel, pasar a la protección real de los ecosistemas. Yo, al menos, no solamente como bióloga, sino que como CEO de una empresa de tecnología que trabaja en asuntos de protección de vigilancia oceánica, creo que la única forma de que podamos hacer una implementación y una bajada a los acuerdos, es a través del monitoreo, de la vigilancia de los hábitats”.

“Es decir, que la tecnología en estas zonas va a ser esencial para poder dar respuesta a los problemas. Y hoy día tenemos una oportunidad enorme de trabajar datos, a través de técnicas de Machine Learning o de Deep Learning y, por lo tanto, poder monitorear y hacerlo en tiempo real. Es una oportunidad real para la fiscalización, por ejemplo. Y también para poder avanzar en materia de protección, entendiendo esos hábitats desde una mirada basada en datos, que hoy podemos hacer de una forma mucho más desarrollada. Hoy día lo que necesitamos es la bajada estratégica de los acuerdos con implementación de tecnología”, añade la Magíster en Gestión Estratégica y Evaluación de Proyectos.

“Hoy día tenemos una oportunidad enorme de trabajar datos, a través de técnicas de Machine Learning o de Deep Learning y, por lo tanto, poder monitorear y hacerlo en tiempo real”.

Marcela Ruiz, bióloga marina y fundadora & CEO de Acústica Marina.

Liderazgo nacional

Frente a contundentes evidencias de que muchas especies migratorias están cada vez más cerca de la extinción, los gobiernos reunidos en la conferencia de las Naciones Unidas, sobre conservación de la fauna silvestre, acordaron ampliar los esfuerzos de conservación, incluidas nuevas o reforzadas protecciones en el marco del tratado para 40 especies y poblaciones de aves, fauna acuática y animales terrestres.

En este contexto, se adoptaron  medidas para potenciar los esfuerzos mundiales y regionales de conservación de especies emblemáticas. Entre ellas, el guepardo, la hiena rayada, el búho nival, la nutria gigante, el tiburón martillo gigante y varias especies de aves playeras.

Pero la conferencia también puso de relieve la creciente necesidad de abordar amenazas como la minería en aguas profundas, el cambio climático, la contaminación por plásticos, el ruido submarino, la matanza ilegal de fauna silvestre, la captura incidental en pesquerías y la contaminación marina.

En esa línea, Marcela Ruiz destaca que “en esta COP15 se integraron otros grupos, por ejemplo los peces, donde se hizo una alerta. Ahí existe una reducción de las poblaciones de algunas especies de peces que son migratorias y que están bajo amenaza”.

“Llevándolo a la región, por ejemplo a nuestras costas, tenemos especies de tiburones que son migratorias y tenemos a las rayas, que han sido muy golpeadas por la pesca incidental, pero también por el ruido y por otros factores antropogénicos. Por lo tanto, estas especies son altamente vulnerables y acá la pérdida de espacio también puede romper las cadenas tróficas. Son especies que tenemos que proteger”, recalca la bióloga marina.

“Y cuando hablamos de recursos clave, no solo son para los ecosistemas, sino que también para la seguridad alimentaria del planeta o de las cadenas productivas que habitan en el mar. Es decir, es muy valorable que se hayan incluido, digámoslo así, los invisibles y que hoy día estemos también incorporando a estas especies, apoyando estas medidas, en materia oceánica, para proteger el corredor biológico bajo el agua. Y en ese sentido, el monitoreo y la tecnología van a ser vitales para poder asegurar la protección también de esas especies”, añade Marcela Ruiz.

Diego Luna, por su parte, subraya que “se lograron hartos acuerdos en esta COP 15, a diferencia de otras convenciones, como la de cambio climático, en la que no se consiguió ni una declaración mínima”.

“Mi reflexión es que en esta materia hay mucha voluntad de acordar, que quizás tiene que ver con la urgencia de que las especies están declinando tan drásticamente. Pero ahora viene la implementación, que es urgente. Ahí hay un desafío que, para poder articular la acción internacional, tiene que ver con cerrar la brecha entre los acuerdos y la implementación. Y yo diría que el elemento clave es que la cooperación internacional se exprese fundamentalmente en el financiamiento que se requiere”.

“Pero, en general, valoro muy positivamente el rol de Chile, que ahora va a tener que concretarse en la realidad con este nuevo gobierno”, comenta el especialista.

Marcela Ruiz, en tanto, asegura que “para Chile, marcar la agenda es una oportunidad en el liderazgo de la sostenibilidad de los corredores biológicos del cono sur. Cuando se impulsan estas propuestas como Estado de Chile, demostramos que la protección de la naturaleza es una prioridad para nosotros. Pero también es la posibilidad de asegurar la integridad de ecosistemas tan prioritarios y claves. No solo en Chile, sino a nivel mundial, como los humedales y otros territorios de la costa”.

“Entonces, acá no se trata solamente de proteger una especie, que podrían ser las aves o los peces, sino que de administrar o de proteger inteligentemente ecosistemas que son claves para la humanidad”.

“Pero insisto, tenemos que darle a estos acuerdos, que para Chile son materia de Estado, porque a lo largo de los distintos gobiernos nos hemos dado cuenta de que hay un compromiso en la protección y sobre todo en la protección oceánica, y eso debe seguir así. Pero hoy día ya tenemos que pasar a la acción. Y la acción significa implementación, así que el camino ahora es hacer las bajadas estratégicas, tener los recursos y los fondos que permitan ir avanzando en esta materia, para que podamos tener indicadores reales sobre las medidas que se están acordando, que se están proponiendo y que se están ejecutando en los distintos países. Y  por supuesto, donde Chile es un líder sí o sí”, plantea con firmeza Marcela Ruiz.

Zarapitos de pico recto (Foto: gentileza Luke De Cicco)

“El elemento clave es que la cooperación internacional se exprese fundamentalmente en el financiamiento que se requiere. Pero, en general , valoro muy positivamente  el rol de Chile, que ahora va a tener que concretarse en la realidad este nuevo gobierno”.

Diego Luna, especialista en Política y Gobernanza de Manomet Conservation Science.
  • Sin comentarios
  • 10/04/2026

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *