Picaflor de Arica pierde terreno: Estudio alerta impacto de monocultivos en Azapa, ¿qué hacer?
Un estudio de la Universidad de Chile detectó cambios acelerados en los valles agrícolas del norte entre 2003 y 2019. La expansión de monocultivos e infraestructura intensiva estaría reduciendo el hábitat del picaflor de Arica, especie endémica en peligro de extinción. Fuente: El Morrocotudo, 4 de marzo de 2026.
En medio del desierto más árido del planeta, los valles del extremo norte chileno funcionan como verdaderos oasis productivos. Pero ese mismo desarrollo agrícola que sostiene comunidades y economías locales también está transformando profundamente el paisaje.
Un estudio liderado por la Universidad de Chile reveló que la expansión de monocultivos e infraestructura agrícola intensiva en los valles del Desierto de Atacama ha reducido el hábitat disponible para diversas especies nativas, entre ellas el picaflor de Arica (Eulidia yarrellii), ave endémica actualmente en peligro de extinción.
La investigación, basada en análisis satelitales y más de dos décadas de monitoreo ecológico, examinó cómo cambió la cobertura del suelo entre 2003 y 2019 en varios valles agrícolas del norte.
Intensificación agrícola y cambio del paisaje
Uno de los hallazgos más relevantes aparece en el valle de Azapa, donde se registró un crecimiento sostenido de infraestructura agrícola intensiva, especialmente mallas antiáfidos e invernaderos.
Según el análisis, estas estructuras crecieron a una tasa promedio anual de 24,7%, transformando más de 1.400 hectáreas de suelo estéril en superficies de uso agrícola intensivo.
En paralelo, los investigadores detectaron una reducción superior al 50% en la superficie de frutales, que pasó de cerca de 2.000 hectáreas en 2003 a menos de 930 hectáreas en 2019.
El investigador Matías Castillo explica que se trata de un proceso de intensificación agrícola acelerada, donde sistemas productivos más diversos están siendo reemplazados por cultivos homogéneos con mayor uso de agroquímicos.
Ecosistemas aislados y especies sin refugio
El impacto no se limita a cambios productivos. Los valles del norte chileno están rodeados por el desierto, lo que genera ecosistemas altamente aislados.
Esto significa que cuando se pierde vegetación nativa o hábitat disponible, muchas especies no tienen hacia dónde desplazarse.
El picaflor de Arica es uno de los casos más sensibles. El monitoreo ecológico muestra que su presencia disminuye en zonas donde la expansión agrícola ha sido más intensa.
Además del ave, el estudio advierte que reptiles, murciélagos, insectos polinizadores y pequeños mamíferos también se ven afectados cuando el paisaje pierde diversidad ecológica.
El desafío de producir sin perder biodiversidad
Los investigadores subrayan que el desafío no es detener la producción agrícola, sino planificar el uso del territorio con criterios de sostenibilidad.
Entre las medidas sugeridas destacan la conservación de corredores biológicos, programas de restauración ecológica y una planificación territorial que considere el valor ambiental de los valles.
La evidencia científica apunta a una conclusión clara: todavía hay tiempo para equilibrar producción y biodiversidad, pero la ventana de acción se reduce a medida que el paisaje agrícola se intensifica.
5 claves
- La investigación analizó cambios de suelo entre 2003 y 2019 en valles del norte.
- Se detectó una expansión acelerada de monocultivos e infraestructura agrícola.
- En Azapa, las mallas agrícolas crecieron a una tasa anual de 24,7%.
- La superficie de frutales cayó más de 50% en 16 años.
- El picaflor de Arica, especie en peligro, pierde hábitat por la transformación del paisaje.