El 60% de los suelos de la Región del Maule están degradados por incendios y cambio climático

El nuevo inventario de erosión de suelos del Centro de Información de Recursos Naturales (Ciren) del Ministerio de Agricultura, cuya última versión se realizó en 2010, se replicará en otras regiones, siguiendo con O’Higgins, Ñuble, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos para avanzar en un inventario nacional. Fuente: Diario Financiero, 4 de mayo de 2021.


En las últimas décadas la acción humana y el cambio climático han tenido importantes efectos sobre los recursos naturales, entre ellos, el suelo. El nuevo inventario de erosión de suelos del Centro de Información de Recursos Naturales (Ciren) del Ministerio de Agricultura, que comenzó analizando la Región del Maule, reveló que el 60% de su superficie tiene algún grado de erosión.

El jefe del proyecto, Juan Pablo Flores, señala que las razones de este fenómeno son múltiples, ‘sin embargo en la zona estudiada, los megaincendios de 2017 son la principal causa, seguida de otros efectos del cambio climático, como la pérdida de bosques, y también por malas prácticas agrícolas’, afirma.

Comenta que el suelo es un ‘patrimonio estratégico’, que provee de servicios ecosistémicos como madera, turismo, agua, bienestar, salud y una serie de funciones que están definidas por la Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Flores explica que un suelo degradado es ‘un suelo enfermo’, con baja fertilidad, donde sus ‘propiedades intrínsecas ya no son las mismas’. Esto se traduce en la disminución de sus servicios ecosistémicos, lo que afecta negativamente, por ejemplo, el nivel de nutrientes de los alimentos, aspecto que se intensifica en caso de no tomar medidas adecuadas para contrarrestar el grado de avance de la erosión.

Para determinar el estado del suelo en la región del Maule, la geógrafa y gerenta de Gestión Estratégica, Producción y Desarrollo de Ciren, Daniela González, explica que se basaron en información extraída de imágenes satelitales del Sentinel-2 y por primera vez de Lidar, sistema que permite una resolución tres veces mayor e información más detallada.

‘En las zonas forestales o boscosas, que en el Maule son importantes, hay información para el satélite que rebota en las copas de los árboles, no llega más abajo. La incorporación de Lidar, permite, a través de un haz de luz, penetrar la superficie boscosa y llegar al suelo.

Por lo tanto, uno de los grandes aportes es saber también el grado de la calidad del suelo bajo el bosque, que la gente cree que no tiene problemas de erosión, pero el mal manejo forestal o agrícola generan un impacto en el suelo, y esos datos a nivel país no existían’, cuenta. Según González, es clave contar con información certera de los suelos, ya que ‘está muy invisibilizado como recurso. Existe todavía muy poca difusión de cómo se puede manejar y qué se puede recuperar, tampoco se sabe que los suelos sanos son un gran reservorio de carbono, incluso mayor que los bosques’, sostiene.

La experta agrega que tampoco se difunde que el suelo se puede ‘perder como recurso a través de la erosión, por ejemplo’, y que esa pérdida se puede valorizar y cuantificar, como lo hizo el estudio.

Pérdidas valorizadas

Los investigadores también valorizaron las pérdidas por los suelos erosionados. Los resultados indican que el costo, sólo en la superficie de la región del Maule, superaría los $ 7 mil millones al año, debido a la inactividad en los terrenos.

‘Esto permite que los agentes tomadores de decisiones de políticas públicas tengan una base de referencia para paliar, mitigar y minimizar estos procesos erosivos, ya sea con inversión en proyectos de conservación, o de otro tipo, que minimicen la pérdida de suelo en la zona’, comenta Gonzalo Barrientos, experto en economía agraria de Ciren.

El especialista explica que el costo es ‘conservador’ debido a que se calculó en base al avalúo fiscal de los terrenos, el que se podría triplicar considerando un valor comercial, de las actividades económicas que podrían estar ejecutándose en estos suelos, como forestales o agrícolas, así como proyectos de conservación.

‘Si estoy perdiendo el suelo, estoy perdiendo un recurso natural y mi capacidad productiva va disminuyendo, además de perder empleos por no generar actividad. También desde el punto de vista ecosistémico, el suelo es un importante secuestrador de CO2 (dióxido de carbono). Entonces podemos conocer la cifra detrás de la pérdida económica, social y ambiental’, afirma Barrientos.

Más regiones y uso público de la información

Este nuevo inventario, cuya última versión se realizó en 2010, se replicará en otras regiones, siguiendo con O’Higgins, Ñuble, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos para avanzar en un inventario nacional.

Para la región del Maule, el estudio tuvo un costo de $ 205 millones, financiados en alianza principalmente con instituciones como Corfo y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Flores, en tanto, comenta que la información que se vaya generando es de ‘uso público’, la que se irá publicando en el sitio web de Ciren.

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