La empresa ha ofrecido en cuatro ocasiones propuestas con medidas para llegar a un acuerdo y cerrar el caso. Pero este mes, el CDE rechazó la cuarta propuesta y el proceso judicial continuará en busca de una sentencia por el daño ambiental, a menos que se presente otra propuesta que sí sea aceptable para el Estado.
En las cuatro ocasiones, el CDE consideró que la propuesta de la minera es insuficiente para hacerse cargo del daño generado, que según la demanda es “continuo, acumulativo, permanente e irreparable”.
Minera, Surire y el daño ambiental
La demanda declara que la minera Quiborax ha acumulado 37 años de actividad minera sobre el salar, transitando de una forma de extracción de baja mecanización a una faena que implica el tránsito de retroexcavadoras, montacargas y camiones directamente sobre el salar, y un aumento considerable en la cantidad de toneladas extraídas.
Esta actividad se ejecuta sin haberse sometido a evaluación ambiental a lo largo de los años y sin medidas para mitigar el impacto. Esto, según el documento del CDE, ha destruido irreparablemente la superficie del salar y su régimen de inundación, afectando a comunidades locales y también interviniendo sitios de reproducción de flamencos en estado de conservación que anidan en las lagunas del salar.
Un documental de Patagonia llamado Lawqa, muestra la impactante belleza natural de la zona y su contraste con la actividad industrial dentro del mismo salar, además de incluir relatos de las personas que habitan en los alrededores del salar.