Cuál será la política costero marina de Chile
Mientras el escenario internacional refuerza los compromisos para proteger los océanos y enfrentar la crisis de biodiversidad, en Chile persisten dudas sobre el rumbo de la política costero-marina bajo la administración Kast. Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram señala que la ausencia del país en instancias internacionales clave, el retraso en la implementación del SBAP y las señales de flexibilización ambiental para favorecer la expansión salmonera abren interrogantes sobre si la conservación seguirá siendo una prioridad o cederá frente al impulso de nuevas inversiones. Fuente: La Nueva Mirada, 2 de julio de 2026.
A mediados de junio se realizó en Mombasa, Kenia la 11° Conferencia Our Ocean, contando con la asistencia de más de 5.000 personas entre los que estaban representantes de Gobiernos, ONGs, academia y empresas. Como resultado de esta conferencia que se realiza al amparo de Naciones Unidas se lograron establecer compromisos para movilizar 6.400 millones de dólares con el propósito de impulsar la conservación de los océanos, la pesca sostenible, la resiliencia climática y el desarrollo de la economía azul. Estos recursos están asociados a 320 compromisos.
También el mes de junio se dio a conocer la Tercera Evaluación Mundial de los Océanos WOA III, la cual aborda aspectos ambientales, económicos y sociales. Según el Secretario General de Naciones Unidas, este informe nos da cuenta de una crisis cada vez mayor a casusa del cambio climático, la sobrepesca y la pérdida de biodiversidad y hace un llamado a la acción para revertir esta situación.
Con este escenario internacional es importante saber qué pasa con Chile, somos un país con 4.800 km de costa lineal en la zona continental, pero si consideramos archipiélagos e islas esta cifra aumenta considerablemente, superando los 80.000 km. En este sentido, llama la atención la poca conexión que la mayoría de los habitantes del territorio nacional tiene con el mar. Sabemos poco de los distintos ecosistemas costeros-marinos y conocemos menos aun del sistema de fiordos y canales que existen en la Patagonia chilena. Pero, pese a todo esto, el mar y la costa lentamente han ido tomando relevancia en diversos ámbitos del quehacer nacional. Ya desde hace años no solo existe preocupación por la extracción de recursos naturales, pesquerías y su sobre explotación; también hemos logrado adquirir conciencia del impacto que generan actividades económicas como el cultivo de salmones en las regiones australes, la instalación de plantas desaladoras en la costa de distintas regiones y la extracción de macroalgas en el norte del país.
También durante estos años hemos aprendido sobre el rol que tienen los océanos en la regulación del clima mundial, la importancia de las macroalgas en la captura de dióxido de carbono (CO2) y a la vez conocemos mejor la relevancia de la corriente de Humboldt para la salud de los océanos y en particular para el Pacifico sur. Adicionalmente hemos tenido la oportunidad de ir maravillándonos y aprendiendo de la valiosa biodiversidad que habita o transita por el mar nacional.

Por otro lado, sabemos que, en los últimos años, desde los gobiernos de Bachelet I, pasando por Piñera y hasta Boric, hubo un esfuerzo por crear áreas marinas protegidas, aumentando significativamente las zonas marinas bajo protección oficial, pero lamentablemente sin recursos públicos. Lo cual significa que no existe, lo que en términos técnicos se llama, administración efectiva de estas áreas, es decir recursos públicos, consignados claramente en el presupuesto de la nación para su administración y gestión. En este sentido, es importante relevar que más allá de las áreas bajo protección oficial o los conocimientos adquiridos, en la actualidad no tenemos una mirada integral sobre las actividades que se realizan en costas y mares de Chile, es decir no tenemos una visión compartida que se exprese en una política pública en un país que mira el mar.

Tras 100 días de la administración Kast, sería deseable saber en que está la actual administración en relación al mar. Pues por una parte Chile a diferencia de otros países de Latinoamérica no tuvo presencia en la 11° Conferencia Our Ocean, esto a pesar de haber sido país sede de la segunda conferencia el año 2015. Tampoco la actual administración se ha manifestado claramente sobre la postulación de Chile a ser la secretaria del Acuerdo sobre la Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina Mas allá de las Jurisdicciones Nacionales (BBNJ por sus siglas en Ingles). Eventualmente, si nuestro país logra ser sede del BBNJ, se abren enormes posibilidades de liderazgo en temas oceánicos, de conservación marina, pero también de mejorar nuestro conocimiento sobre la importancia del mar y así mejorar las políticas públicas nacionales en relación a las zonas costero-marinas bajo jurisdicción nacional.
Tal vez lo más importante en un escenario de contingencia nacional donde el proyecto de ley de Reconstrucción (boletín N° 18.216-05) contempla modificaciones significativas a la institucionalidad ambiental y una flexibilización regulatoria para fomentar la crianza de salmones en las regiones australes; y al mismo tiempo hemos percibido a través de distintas acciones en cadena que la implementación y por tanto la entrada en funcionamiento a toda capacidad del Servicio de Biodiversidad (SBAP), se retrasará inevitablemente.
Entonces cabe preguntarse ¿cuál será la política costero marina de la actual administración? Y si esta seguirá en línea con los gobiernos anteriores en el ámbito internacional, es decir, promoviendo la conservación marina, o estamos ante un vuelco en esta línea para promover abiertamente la inversión teniendo como foco el incremento de la producción de salmones. Además, resulta relevante saber si bajo la acción de esta administración la implementación del SBAP contemplará realmente recursos significativos para conservación costero marina o solo seguiremos contando con áreas protegidas definidas, pero sin administración efectiva.