Consejeros regionales rechazan nuevo relleno sanitario y “ponen presión” a Comité de Evaluación Ambiental
El Consejo Regional de Ñuble quiso tomar parte en el debate generado por la presentación de un nuevo proyecto de relleno sanitario en Chillán Viejo, plena “zona de sacrificio”. Los 15 consejeros regionales decidieron, en forma unánime, rechazar la iniciativa. Una señal política potente de cara a la decisión que deberá tomar el Comité de Evaluación Ambiental Regional, conformado por diferentes seremis. Fuente: El Mostrador, 1 de julio de 2026.
Los 15 consejeros regionales de Ñuble rechazaron de forma unánime el proyecto que busca instalar un nuevo relleno sanitario en Chillán Viejo, frente al actual depósito de residuos domiciliarios e industriales, que recibe desechos provenientes de varias comunas del país, incluidos aquellos generados por industrias como la salmonicultura y la minería.
- Esta zona, ubicada al oriente de la “cuna de O’Higgins”, es conocida por los residentes y las autoridades locales como la “zona de sacrificio” de Ñuble. La denominación alude a que en ese mismo sector, específicamente en la localidad de Llollinco, también operan un plantel de engorda de cien mil cerdos y una planta de tratamiento de aguas servidas, cuya actividad ha convertido el lugar en una fuente permanente de malos olores, con episodios que se intensifican durante los meses de verano.
Para adoptar esta decisión, los consejeros regionales analizaron un informe técnico del Gobierno Regional que evaluó la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), concluyendo que existe una “vinculación negativa” entre el proyecto y la Estrategia Regional de Desarrollo Ñuble 2030.
En la presentación del proyecto se detalló que la iniciativa está proyectada para operar durante 13 años como sitio de disposición final de residuos sólidos domiciliarios y asimilables, destinados a las comunas de Chillán y Chillán Viejo.
- El diseño del complejo contempla una estimación de 300 toneladas mensuales de basura, con un volumen total de acopio de 1.500.000 m³. El acopio se organizaría en celdas de cinco metros de altura que se sobrepondrían hasta en seis niveles, alcanzando una altura final de 30 metros de basura, y se construirían una Planta de Tratamiento de Lixiviados (residuos líquidos percolados) y una Planta de Valorización de Material Reciclable (PVMR) para procesar plásticos, papeles y cartones.
Por lo anterior, los consejeros se mostraron altamente críticos debido a las serias incertidumbres técnicas que presenta la propuesta, especialmente en lo relativo a la potencial contaminación y utilización de recursos hídricos, la emisión de olores molestos, ruidos y la sobrecarga que significaría para las comunidades colindantes en situaciones especiales.
“El informe técnico que nos exhibieron fue muy claro. La zona ya está saturada y funciona como una ‘zona de sacrificio’, recibiendo basura de otras regiones y soportando malos olores. El proyecto no da certezas sobre su impacto en el agua y la fauna, contradice nuestra estrategia de desarrollo y afectará directamente la calidad de vida de los vecinos, quienes ya nos han transmitido su profunda preocupación”, sostuvo el consejero y vicepresidente de la Comisión de Salud y Medio Ambiente, Wilson Ponce.
La empresa titular del proyecto, Inser, discrepa de los cuestionamientos y aclara que la Región de Ñuble enfrenta hoy una situación crítica en materia de disposición final de residuos. “El relleno sanitario actualmente en operación es conocido por la prensa por presentar un historial documentado de incumplimientos ambientales y multas, recibe residuos peligrosos que no corresponden a un relleno de esta naturaleza, y se encuentra en una etapa terminal de su vida útil, sin capacidad de expansión“, sostuvo.
El proyecto “Relleno Sanitario y Centro de Manejo de Residuos Ñuble Sustentable no viene a sumar una carga adicional a la región: viene a reemplazar, con estándares ambientales actualizados, la disposición final de los mismos residuos domiciliarios que hoy se están gestionando en condiciones que no cumplen la normativa vigente. No actuar ante esa realidad sería la verdadera amenaza sanitaria para la región”, afirma Inser.
Según la empresa, el proyecto contempla una planta de valorización de material reciclable, componente que viene a resolver una dificultad estructural que enfrentan la mayoría de las comunas de menor tamaño de región: la ausencia de soporte logístico para sus campañas de reciclaje.
Este punto no es compartido por el gobernador regional, Óscar Crisóstomo, para quien se trata de “una propuesta obsoleta que no contempla la reducción, reutilización ni el reciclaje de residuos“.

- El EIA del proyecto “Relleno Sanitario y Centro de Manejo de Residuos Ñuble Sustentable” fue ingresado al Servicio de Evaluación Ambiental de la Región de Ñuble el 23 de abril de 2026 y se encuentra actualmente en etapa de revisión.En paralelo, el SEA está coordinando el proceso de Participación Ciudadana, instancia en la cual cualquier persona natural o jurídica podrá informarse sobre los contenidos del proyecto y formular observaciones por escrito.
Este período se extenderá hasta el viernes 7 de agosto de 2026, y contempla reuniones informativas con presencia del titular del proyecto y del Servicio de Evaluación Ambiental.
- Respecto a esta instancia, la empresa comunicó que “Inser valora el proceso de participación ciudadana como una oportunidad legítima para que la comunidad conozca en detalle las características técnicas y ambientales del proyecto, y para despejar los temores que, comprensiblemente, genera cualquier iniciativa de esta naturaleza cuando no se cuenta con información completa“.
Para el gobernador Crisóstomo, “con este rechazo técnico y político, hacemos un llamado al Comité de Evaluación Ambiental a escuchar la voz de la región y proteger a nuestros vecinos”.
La decisión ambiental sobre el proyecto llegará en medio de un fuerte descrédito ciudadano a la institucionalidad ambiental, debido a los múltiples episodios de contaminación y malos olores generados desde el sector.
“Las otras plantas también tienen resoluciones de calificación ambiental, todas aseguran que no contaminan y que no producen malos olores, sin embargo, quienes vivimos en la zona sabemos que una cosa es lo que dice el papel y otra muy diferente es la realidad”, aclara Ulises Lari, integrante del Comité Ambiental de Llollinco, quien pide que se evite que “estas empresas sigan sacrificando nuestra deteriorada calidad de vida“.