La playa donde Chile recibe el verano amaneció cubierta de basura: el desafío ambiental que deja el temporal en La Serena y Coquimbo
Hoy las playas presentan acumulaciones de troncos y ramas, muebles domiciliarios, electrodomésticos, plásticos., botellas, neumáticos, restos de techumbres, material de construcción, basura domiciliaria y vegetación y sedimentos. Gran parte del material fue arrastrado desde quebradas urbanas, canales y el río Elqui, de 75 kilómetros de longitud. Fuente: Madero, 22 de julio de 2026.
El sistema frontal que golpeó con fuerza a la Región de Coquimbo por cuatro días no solo dejó víctimas, viviendas inundadas, caminos destruidos y miles de personas aisladas. También transformó parte del principal destino turístico de playa del país en un enorme depósito de residuos, con toneladas de basura, troncos, muebles, electrodomésticos y escombros arrastrados por el río Elqui, esteros y canales hasta el borde costero. En sectores como Playa El Faro, uno de los íconos turísticos de La Serena, incluso apareció un refrigerador entre los desechos acumulados.
La conurbación La Serena-Coquimbo concentra algunos de los balnearios urbanos más visitados de Chile. Durante un verano normal recibe 600 mil visitantes nacionales y extranjeros, impulsando una parte significativa de la economía regional mediante hoteles, gastronomía, comercio y actividades recreativas.
El borde costero que une La Serena con Coquimbo constituye el principal polo turístico de la Región de Coquimbo, con más de diez kilómetros continuos de playas, hoteles, restaurantes y servicios asociados al turismo estival.
Pero hoy, las impactantes imágenes registradas en Playa El Faro, donde aparecieron desde envases de medicamentos hasta un refrigerador completo, no solo evidencian la magnitud del sistema frontal. También dejan al descubierto un problema ambiental previo: el uso de cauces y quebradas como microbasurales ilegales.
Durante un despacho en terreno, la periodista Natalia López, de Canal 13, señaló que “al mirar hacia Coquimbo no se alcanzaba a distinguir dónde terminaba el cúmulo de basura”, mientras el reportaje recordó que el río Elqui ha sido utilizado durante años como un verdadero vertedero clandestino, por lo que las lluvias simplemente trasladaron esos residuos hasta el mar.
Gran parte del material fue transportado por la fuerza del agua desde quebradas urbanas, canales y el río Elqui, de 75 kilómetros de longitud, que actuó como un gigantesco corredor de residuos hacia el océano.
Aunque las municipalidades aún no entregan un balance consolidado de toneladas retiradas exclusivamente desde las playas, experiencias internacionales muestran que eventos de esta magnitud suelen generar cientos o incluso miles de toneladas de residuos costeros durante las primeras semanas posteriores al desastre, considerando sedimentos, madera, basura domiciliaria y escombros mezclados.
Una limpieza que requiere maquinaria pesada y planificación
A diferencia de una jornada habitual de aseo de playas, la recuperación tras un desastre hidrometeorológico requiere una operación similar a la de una faena de emergencia.
Las primeras labores suelen considerar retroexcavadoras, cargadores frontales, camiones tolva, clasificación de residuos peligrosos, separación de materiales reciclables, extracción de troncos de gran tamaño y muestreo sanitario antes de reabrir sectores turísticos.
Especialistas en gestión de residuos advierten que retirar rápidamente la basura no solo tiene un objetivo estético. Los plásticos, espumas, pinturas, aceites y residuos domiciliarios comienzan rápidamente a fragmentarse por efecto del oleaje, convirtiéndose en microplásticos que permanecen durante décadas en el ecosistema marino.
Pero la emergencia ha obligado a concentrar la mayor parte de los recursos municipales en rescates, personas aisladas y recuperación de servicios básicos.
La alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena, ha insistido durante los balances que la comuna enfrenta “una situación de catástrofe”, con prioridad en la búsqueda de desaparecidos, la atención de familias afectadas y la restitución de infraestructura crítica. En ese contexto, la limpieza integral del borde costero aparece como una segunda etapa de la emergencia, que requerirá recursos extraordinarios y coordinación entre municipios, el Ministerio del Medio Ambiente, Obras Públicas y la Armada.
Lo que han hecho otros países tras grandes desastres
El escenario observado en La Serena y Coquimbo tiene precedentes internacionales. Tras el tsunami de Japón de 2011, millones de toneladas de escombros fueron arrastradas al océano. Las autoridades implementaron centros temporales de clasificación, separación de residuos peligrosos y reciclaje masivo antes de enviar el material a disposición final.
Luego del huracán Katrina en Estados Unidos (2005), la limpieza costera priorizó retirar primero los elementos de mayor riesgo sanitario y ambiental, utilizando imágenes aéreas para identificar las zonas con mayor acumulación.
Después del huracán Ian en Florida (2022), las playas permanecieron cerradas durante semanas mientras maquinaria pesada retiraba árboles completos, embarcaciones destruidas, estructuras y residuos domésticos antes de permitir nuevamente el acceso del público.
La experiencia internacional demuestra que la recuperación del borde costero no termina cuando baja el agua. Comienza entonces una segunda emergencia: la gestión de millones de kilos de residuos que pueden afectar la salud pública, la biodiversidad y la actividad turística durante meses.
Para la Región de Coquimbo, donde el turismo constituye uno de sus principales motores económicos, la velocidad y eficacia de esta limpieza será determinante para recuperar la imagen de uno de los destinos de playa más importantes de Chile y evitar que la basura dejada por el temporal continúe degradando un litoral que, cada verano, recibe a visitantes de todo el país.