Julio Cordano, nuevo presidente negociador, prevé un intenso trabajo para lograr el postergado acuerdo global contra la contaminación por plásticos
By valentina

Julio Cordano, nuevo presidente negociador, prevé un intenso trabajo para lograr el postergado acuerdo global contra la contaminación por plásticos

A inicios de febrero, el director de la División de Medio Ambiente, Cambio Climático y Océanos de la Cancillería chilena, Julio Cordano, resultó electo como el nuevo Chair del proceso de negociación del pacto mundial contra la contaminación por plásticos. En diálogo con País Circular, el embajador ahonda en sus primeros días en este cargo, revela cómo enfrentará el proceso y sincera sus expectativas frente un tratado, de carácter indispensable, que lleva años en medio de una tensa negociación. “Todos los países se dan cuenta que un tratado no es solo necesario, sino urgente. Y si bien sigue habiendo posturas divergentes en temas importantes de la negociación, pienso que son asuntos que pueden superarse por medio de la negociación”, subraya. Fuente: País Circular, 2 de marzo de 2026.

Fue en agosto del año pasado cuando se realizó, en Suiza, la última ronda de negociaciones para lograr un tratado global vinculante contra la contaminación por plásticos, impulsado por la ONU. Ese encuentro ya era una prórroga, considerando lo pactado durante la Quinta Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en marzo de 2022.

Si bien originalmente debían ser cinco sesiones de negociación -INC-1 en Punta del Este, INC-2 en París, INC-3 en Nairobi, INC-4 en Ottawa e INC-5 en Busan-, el estancamiento llevó a realizar el INC-5.2 en Ginebra, que tampoco rindió frutos y el tratado internacional jurídicamente vinculante no avanzó.

Posteriormente, en octubre de 2025, renunció a su cargo el embajador de Ecuador ante el Reino Unido, Luis Vayas Valdivieso, quien presidía el comité encargado de las negociaciones de la ONU. Entonces, se definió que el 7 de febrero, nuevamente en Ginebra, se reanudaría la agenda, pero en ese caso con foco a elegir a un nuevo líder de la comisión negociadora.

Como candidato del bloque de países latinoamericanos, el embajador chileno Julio Cordano resultó electo en segunda ronda por 92 votos, versus el senegalés Cheikh Ndiaye Sylla, quien obtuvo 53. Si bien muchos asistentes expresaron su deseo de que el presidente fuera elegido por aclamación, ante la falta de acuerdo se recurrió a la votación.

Julio Cordano, director de la División de Medio Ambiente, Cambio Climático y Océanos del Ministerio de Relaciones Exteriores, declaró que “es cierto que la elección fue el resultado de una jornada larga y donde hubo una gran cantidad de negociaciones, conversaciones y tratativas para evitar una votación y lograr una decisión por aclamación”.

“Sin embargo, esto no siempre es posible y, por lo tanto, tuvimos que ir a una elección, por voto secreto. La verdad es que mi primera impresión es que estamos en un proceso maduro donde este tipo de desafíos pueden ser resueltos por medio de los mecanismos establecidos en las reglas de procedimiento. Pienso que eso es una buena indicación para lo que viene, ya que es una señal de confianza de que, efectivamente, tenemos la capacidad de resolver este tipo de situaciones por medio de mecanismos predecibles y efectivos”, expresó el licenciado en Historia de la Universidad de Chile y egresado de la Academia Diplomática Andrés Bello.

“Chile lideró, junto con el Reino Unido, conversaciones informales sobre el artículo referido a diseño, lo que fue muy bien valorado y permitió un entendimiento mayor sobre este asunto central”.

– ¿Qué factores considera que jugaron a favor de su elección?

Lo que primero hay que destacar es el apoyo de la región de América Latina y el Caribe, que me nominó como su candidato. Sin duda, esto jugó un rol muy relevante y del cual estoy profundamente agradecido.

Además, creo que fue muy significativo el rol que Chile ha jugado en las negociaciones, donde hemos propuesto soluciones y hemos construido una red de relaciones y contactos, buscando la colaboración internacional y el entendimiento mutuo para el éxito del proceso. Por ejemplo, Chile lideró, junto con el Reino Unido, conversaciones informales sobre el artículo referido a diseño, lo que fue muy bien valorado y permitió un entendimiento mayor sobre este asunto central.

Debo decir también que, a nivel nacional, esto es un reflejo de una colaboración muy cercana entre Cancillería y el Ministerio de Medio Ambiente. Ambos servicios nos hemos complementado muy bien, y hemos coordinado posiciones para que la participación de Chile sea robusta y consistente. Esto también nos ha dado credibilidad y confianza internacional, que es precisamente lo que el proceso requiere en este momento.

– ¿Cómo han sido las primeras semanas ya asentado en su nuevo cargo?

Las primeras semanas han sido un tiempo de adaptación a un proceso que ya venía en marcha. En este sentido, ha sido una mezcla de muchas coordinaciones con la Secretaría de Naciones Unidas, conversaciones con países, observadores y otros grupos de interés. Y también ha sido la oportunidad de empezar a planificar los pasos que tendremos que seguir para avanzar hacia la adopción de un tratado robusto sobre la contaminación por plásticos.

En este sentido, mi primera acción pública, luego de la elección, fue la publicación de una carta dirigida a todos los países que son parte de esta negociación, en la que he comunicado los principios y objetivos generales que veo como relevantes y prioritarios para los próximos meses, así como mi intención de publicar un programa de trabajo, que le entregue predictibilidad a las siguientes etapas y permita una planificación ordenada.

-Como conductor de este proceso internacional, ¿cuál será el sello que imprimirá a su liderazgo?

Es importante señalar que este proceso está en su etapa final, después de transcurridos casi cuatro años desde la Resolución que dio inicio a la negociación. Desde este punto de vista y, como ocurre en cualquier otro proceso multilateral, es importante que tengamos claridad de propósito, espacios abiertos para la discusión, transparencia en nuestros procedimientos, y predictibilidad de los pasos que demos. Esto es fundamental, no solo para cumplir el objetivo de adoptar el Tratado, sino que además que todos se sientan partícipes del resultado final.

En esta misma línea, mi intención es mantener un contacto muy estrecho con todos los miembros del comité de países, pero además con todos los observadores y grupos de interés. Si bien esto es algo que mis predecesores también hicieron, creo que es particularmente relevante ahora, cuando estamos próximos al fin de este camino.

Igualmente, me gustaría reafirmar que estas negociaciones deben estar basadas en la ciencia y en un conocimiento técnico robusto. Esto nos puede dar una plataforma efectiva para un tratado que esté a la altura de las expectativas, sin perder de vista que no todos los problemas pueden ser solucionados inmediatamente.

– ¿Cuáles evalúa como los principales desafíos que conlleva este nombramiento?

Estamos frente a un tema de enorme complejidad. La contaminación por plásticos está en todos los espacios de la interacción humana y las actuales tendencias apuntan a que será aún más grave en las próximas décadas. La solución a esto pasa por una mirada integral, donde desarrollemos respuestas que consideren la multi-dimensionalidad de este fenómeno, que incluye aspectos como la salud humana, la innovación tecnológica, posibles impactos comerciales, estándares y legislación interna, asociaciones público-privadas, entre muchos otros.

Todos estos son elementos que van más allá de la protección ambiental. Si bien el tratado tiene un mandato de eliminación de la contaminación, es indudable que todos estos aspectos deben ser considerados al momento de diseñar instrumentos o mecanismos.

“La contaminación por plásticos está en todos los espacios de la interacción humana y las actuales tendencias apuntan a que será aún más grave en las próximas décadas”.

-Respecto a las negociaciones frustradas en torno a este Acuerdo, ¿evalúa que la figura del anterior Chair, Luis Vayas Valdivieso, influyó en no lograr llegar a consensos?

Pienso que cada momento y etapa de esta negociación responde a distintas urgencias y desafíos. Muchas veces, en el multilateralismo, nos encontramos con situaciones donde nuestras estrategias no dan el resultado que queremos. Y esto no es responsabilidad de una sola persona, sino de todos los que estamos involucrados en la negociación.

En la última reunión en Ginebra, en agosto del año pasado, se lograron importantes avances. Sin embargo, no logramos llegar a un acuerdo integral que incluyera un equilibrio entre los distintos elementos del texto. Esto va a ser un punto central en las tareas que tenemos por delante, construyendo sobre lo ya avanzado y con un ojo puesto en la futura implementación.

-Chile ha tenido un rol activo en las negociaciones, ¿espera que la postura de nuestro país tome aún más fuerza entre las delegaciones tras su nombramiento? 

Chile va a seguir siendo un actor constructivo en las negociaciones. La delegación chilena deberá seguir defendiendo y promoviendo los intereses del país como objetivo principal. Sin perjuicio de eso, mi rol como Presidente va a estar orientado a proveer una dirección equilibrada y ecuánime, abierto a todas las delegaciones.

Pienso que esta nueva etapa representa una oportunidad relevante para que nuestro país redoble su rol de articulador de soluciones y de constructor de puentes. Como un país en desarrollo con una importante legislación que ya se está aplicando (entre ellas la ley REP y la ley PUSU), podemos compartir experiencias y aprender de otros, para darle sostenibilidad al uso del plástico, y plasmar en el tratado esta mirada concreta y orientada a soluciones.

– ¿Cuáles son los próximos pasos?, ¿ya hay fecha para una nueva ronda de negociaciones?

Aún no tenemos una fecha precisa para la siguiente ronda de negociaciones. Sin embargo, el trabajo se viene intenso, con reuniones informales, reuniones virtuales de jefes de negociación, consultas y reuniones con grupos negociadores y con los observadores. El primer paso en esta secuencia será la reunión informal que tendrá lugar en Tokio a comienzos del mes de marzo y que reunirá a un grupo de países de todas las regiones del mundo con el fin de retomar las conversaciones sustantivas.

-Finalmente, ¿cómo espera que se resuelva este Acuerdo y a través de qué caminos cree que esto se materializará?

En este camino, la única solución es hacer que el multilateralismo funcione, con los mecanismos que conocemos. El diálogo directo y participativo, el apoyo técnico de la Secretaría, la preparación y distribución oportuna de documentos, la programación de reuniones con la debida antelación, son todos elementos que proveen predictibilidad y transparencia al proceso.

Mi rol como Presidente es justamente tratar de unir a todas las delegaciones en un diálogo global, donde todos deberán ser flexibles y pragmáticos. Me corresponderá también explorar propuestas, ensayar ideas y verificar si hay espacios de consenso, de acuerdo a lo que los países vayan proponiendo. Personalmente, he visto como hay una voluntad política de todos para alcanzar un acuerdo.

Todos los países se dan cuenta que un tratado no es solo necesario, sino urgente. Y si bien sigue habiendo posturas divergentes en temas importantes de la negociación, pienso que son asuntos que pueden superarse por medio de la negociación.

Plásticos recogidos en las costas de Rapa Nui. Según autoridades de la isla, a diario llegan aproximadamente 12.000 objetos de este tipo.

“La delegación chilena deberá seguir defendiendo y promoviendo los intereses del país como objetivo principal. Sin perjuicio de eso, mi rol como Presidente va a estar orientado a proveer una dirección equilibrada y ecuánime, abierto a todas las delegaciones”.

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  • 02/03/2026